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Sábado 23 Agosto, 2014

 

La prensa y la opinión pública deben enfocarse en cómo Luis Guillermo Solís enfrenta los problemas, heredados y nuevos, y busca solucionarlos


PAC versus PAC

Desde el triunfo histórico de Luis Guillermo Solís Rivera como presidente electo de Costa Rica, al peor estilo hollywoodense, se han podido apreciar las intrigas, resentimientos y revanchas dentro del PAC y su entorno frente al Presidente de la República y su equipo de Gobierno.
Uno de los frentes, el perenne autocandidato y hoy diputado, Ottón Solís Fallas, máximo puesto al que ha llegado desde que cofundó la agrupación.
Pero lo más interesante, no han sido sus egocéntricas declaraciones y opiniones, como si fuera “jefe de Estado”, antes y después del 8 de mayo, sino las declaraciones de sus allegados.
Nadie necesita de un “plan” para debilitar a Ottón: con solo que abre la boca y permite que su lado visceral opaque su lado intelectual, listo. Se hunde solo. Y esto no es de ahora. Desde que lo conozco, siempre se ha destacado que su lado visceral es más fuerte y funesto que su aspecto intelectual.
Es como su némesis o su botón de autodestrucción.
Toda su brillantez y academia desaparecen cuando permite que su lado emocional se imponga. Así que desde ya, hay un grupo que tratando de quedar bien con Ottón, hablan buscando algún beneficio para 2018.
El otro frente, blanco de tiro y platillo fuerte de algunos medios, ha sido don Melvin Jiménez, ministro de la Presidencia. Desde que fue designado por el Presidente Solís Rivera, empezaron los ataques.
Al principio, sutiles, como si fueran lanzados por otros credos que se sintieran “amenazados” por un obispo luterano en Zapote.
Pero no. Con el tiempo, se ha podido apreciar y comprobar que todos los cuestionamientos provienen de una lista de resentidos, personas “chimadas” en el argot cotidiano, terna que puede empezar con quienes creyeron ser el nuevo jerarca de la Presidencia y se quedaron “vestidas y alborotadas” ante la noticia.
Pero no son los únicos. Dentro del mismo PAC cada día aflora una mayor cantidad de personas que al no obtener “algo” y en su egoísmo, han buscado canalizar su frustración atacando a don Melvin Jiménez.
En todo caso, muchas personas al opinar, denotan un completo olvido de la división de poderes y de los delitos de usurpación de funciones, al opinar cual Presidente de la República.
En lugar de dar espacio a personas resentidas, considero que la prensa y la opinión pública deben enfocarse en cómo Luis Guillermo Solís Rivera enfrenta los problemas, heredados y nuevos, y busca solucionarlos, porque el tiempo pasa y no se puede perder en nimiedades.
También hay que estar pendiente de que ciertas noticias surgen “de casualidad” luego de que alguien dejó un puesto en el Gobierno o si alguien no obtuvo algún puesto o negocio.
Hay que leer entre líneas cuando una noticia “contra el Gobierno” deja entrever que la fuente puede ser una persona irritada. Y si en el caso de don Melvin, sus funciones como ministro y sus funciones como pastor no se contraponen, entonces que dejen de molestarlo y pueda así concentrarse en los temas importantes que le corresponden.

Luis Guillermo Quesada Sibaja