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Sábado 29 Noviembre, 2014

Pesará demasiado el cargo de conciencia del Gobierno por la presión ejercida a lo interno del Congreso


PAC: Del cielo al infierno en seis meses

Cuando Luis Guillermo Solís se encaramó en la tarima del triunfo aquella noche del domingo 6 de abril con el respaldo de nada menos que un 77,7% de los votos en la jornada de segunda ronda electoral, aún resonaba su discurso de la primera vuelta de un cambio radical a la manera de administrar el país por parte de los partidos tradicionales y en ruta hacia un reordenamiento del Estado, que debía tener como norte el freno al despilfarro y las gollerías, como uno de sus principales bastiones.
Y el pueblo confió en la proclama del candidato.
Había dejado tendido en la lona al otrora campeón de las lides electorales, el Partido Liberación Nacional, cuyo desgaste después de dos administraciones, hacía prever el advenimiento de un nuevo grupo al poder por varios cuatrienios.
Era la llegada de una nueva aurora al plano político electoral y, con ella, la esperanza de una gran mayoría de electores que encontraron en Solís, la fórmula ética y el pensamiento diáfano para cambiar el curso de la política nacional.
Cómo iba a imaginar ese pueblo imbuido de esperanza, que se estaba pergeñando uno de los episodios más incoherentes que, sin duda, marcarán el derrotero de la presente administración.
Al cabo de seis meses, en el seno de la Asamblea Legislativa, y con el concurso del Poder Ejecutivo, se daba vida a una trama más propia de un circo romano, cuando cuatro diputados del Movimiento Libertario dejaron tras de sí sus convicciones personales de reducir el gasto público —tal como lo proclamó su líder en innumerables ocasiones— para caer rendidos ante los cantos de sirena venidos desde Zapote.
No hay ningún medio que haya ido al fondo de las cosas de lo que aconteció esa tarde del lunes 17 de noviembre. Hasta el propio Presidente de la República aceptó ante los periodistas que había incursionado en el otro poder para salvar el Presupuesto. Y los medios callaron. No hacía falta indagar más a fondo. El Presidente tenía razón. Otros líderes mundiales también han falseado sus principios para interferir poderes.
Así como en los tiempos en que Liberación y la Unidad Social Cristiana arrasaban con sus llamadas telefónicas a otros grupos políticos para salvar proyectos y comprar conciencias, del mismo modo el PAC cae rendido a la tentación de las malas prácticas para salvar su pellejo. Pero el costo del lobby telefónico ha sido alto.
La lucha por aprobar impuestos apenas inicia y ya las fracciones amenazan con desterrar cualquier carga tributaria propuesta por las autoridades de Hacienda. Pesará demasiado el cargo de conciencia del Gobierno por la presión ejercida a lo interno del Congreso. La voltereta libertaria lo confirma. Pesa también demasiado el olvido del PAC para bajar el gasto público y luchar contra privilegios y desperdicios. El cobro con elevados intereses se verá cuando lleguen los nuevos tributos al Congreso.
Mientras tanto, el PAC será solo un proyecto de cuatro años. Su pésima lectura del momento político lo ha castrado para siempre. La desunión en sus bases lo tiene maniatado. Su vértigo por llegar al poder lo ha envanecido de tal forma, que ha hipotecado su futuro electoral con acuerdos bajo la mesa con socialcristianos y libertarios, prácticas que tanto combatió en campaña y que hoy también lo consumen.

Luis Alonso Vargas Ocampo

Periodista