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Vecino problemático construye aeropuertos y marina en zona fronteriza
Ortega planea ir más allá de Calero

Mientras, Costa Rica suspendió carretera limítrofe y solo colocará cámaras de vigilancia

Nicaragua tiene su “Sur” bien trazado, llevar el desarrollo a la zona fronteriza con Costa Rica, un panorama muy diferente al que se vive en territorio nacional, donde los trabajos de modernización fueron suspendidos por falta de financiamiento.
Por un lado, Daniel Ortega construye dos aeropuertos, multiplicó la velocidad en el dragado del río San Juan y arrancó con los estudios de factibilidad para construir un canal seco en el Caribe Sur.
Asimismo, no descarta llevar a cabo el proyecto hidroeléctrico Brito, desarrollar un canal que comunique los dos océanos y explorar la presencia de petróleo en las cercanías de isla Calero-Portillo.
Por su parte, al otro lado de la frontera, la presidenta Laura Chinchilla suspendió la construcción de la carretera paralela a la línea limítrofe, que pretendía ser una vía complementaria para no depender del San Juan y vigilar la zona, debido a la ausencia de unos $10 millones.
En cuanto a los proyectos nicaragüenses, actualmente se construyen dos aeropuertos, con la finalidad de incrementar la llegada de turismo a la región.
Uno se desarrolla en San Juan del Norte, casi frente a Isla Calero, mientras que la otra terminal aérea se levanta al otro costado, en la isla de Ometepe, en las inmediaciones del Lago de Nicaragua. Para ambos proyectos se realiza una inversión de al menos $20 millones.
Además, ya se eliminaron los bancos de arena a unos 34 kilómetros del río fronterizo y de momento tres dragas se encuentran en el Delta, de aproximadamente cinco kilómetros, donde convergen los ríos San Juan y Colorado.
Al mismo tiempo, una cuarta draga espera la resolución de la denuncia por daño ambiental y violación a su soberanía que Costa Rica interpuso a finales del año pasado, en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, para arrancar los trabajos que permitirían conectar el cauce del río con el mar Caribe.
El mandatario nicaragüense también le dio el banderazo al proyecto que busca construir un canal seco en el Caribe Sur.
A mediados de mes firmó con el consorcio brasileño Andrade-Gutiérrez un acuerdo preliminar para realizar los estudios de factibilidad.
Dicha obra incluiría, además de un puerto, la construcción de una carretera y vía férrea de aproximadamente 510 kilómetros que enlace el Atlántico con el Pacífico.
Otros proyectos en los que también Ortega ha expresado interés en desarrollar, pero que aún no se concretan, son la planta hidroeléctrica Brito, que incluiría la edificación de dos represas, una en el lago Cocibolca y otra en Los Guatusos, así como de otra de menores dimensiones en Isla Calero.
También, un canal interoceánico que permita tener acceso al mar Caribe, para recibir o enviar mercaderías, ya que actualmente debe hacerlo por el Pacífico o por los puertos costarricenses.
Para que esas dos iniciativas se lleven a cabo es necesaria la conclusión de los trabajos de dragado, pues antes se requiere incrementar el caudal del río.
En este sentido, tampoco se descarta una exploración petrolera en la esquina noreste de Calero, donde además podría existir gas natural.
En Costa Rica, sucede todo lo contrario, para la carretera fronteriza, que llevaría el nombre de Dignidad, solo se han habilitado 330 kilómetros y faltan 120 kilómetros de caminos y la colocación de tres puentes.
Ante la ausencia de recursos para tales obras y la necesidad de resguardar la zona en disputa con Nicaragua, el gobierno de Chinchilla optó por la colocación de cámaras de seguridad en Isla Calero, sin violar el área de exclusión que demarcó La Haya, como medida cautelar, mientras resuelve el litigio por el fondo.
Para la compra e instalación de esos equipos electrónicos se destinarán $3,6 millones provenientes de la Comisión Nacional de Emergencias. Dinero que además se utilizará para levantar unas torres de vigilancia que faciliten el monitoreo de la isla.
Desde que el conflicto con el vecino del Norte se suscitó el pasado 21 de octubre, cuando el país denunció que Nicaragua vertía en su territorio los sedimentos del dragado que realiza en el río San Juan, las disputas no han cesado.
Pocos días después, Costa Rica también evidenció la invasión de militares nicas a Isla Calero, donde permanecieron hasta que la Corte de Justicia dictó medidas cautelares y ordenó la desocupación de la zona.
Acción que no mermó las diferencias, pues en dos ocasiones la diplomacia nacional ha protestado por nuevas incursiones a suelo nacional y presuntas violaciones a la resolución de los jueces de La Haya.

Natasha Cambronero
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