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Tusk se proclama vencedor y primer ministro Kaczynski acepta la derrota
Oposición gana elecciones en Polonia

• Partido Plataforma Ciudadana también ganó mayor número de escaños en el parlamento, aunque no logró mayoría absoluta

Donald Tusk, líder del partido de oposición Plataforma Ciudadana (PO), se declaró ayer ganador virtual de las elecciones generales celebradas en Polonia, frente a su rival y todavía primer ministro, Jaroslaw Kaczynski, poniendo con ello fin a dos años de controvertido gobierno.
Según los resultados de los sondeos a pie de urna difundidos por la televisión pública TVP, el PO habría obtenido el 43,7% del escrutinio, mientras que el partido Ley y Justicia (PiS) del actual mandatario Jaroslaw Kaczynski habría obtenido un 30,4% en los comicios.
“El pueblo polaco eligió la opción adecuada y quiero agradecer a todos los que hoy han hecho posible un mejor destino para Polonia”, declaró Tusk ante una marea de militantes del PO segundos después de que las televisiones difundieran sus estimaciones de voto basadas en sondeos a pie de urna.
Inmediatamente después, Kaczynski compareció ante los suyos para reconocer que “no logramos contrarrestar el poder de la oposición”.
Destacó, sin embargo, que su partido PiS “ganó cinco millones de votos, el doble de lo que ganamos las últimas elecciones”.
“Seremos una oposición diferente a la que hemos tenido nosotros. Seremos fuertes y exigiremos a PO que cumpla sus promesas”, dijo Kaczynski, quien agregó que el PiS “cambió Polonia sin violar la ley. Pero nos pararon en la mitad del camino a ese cambio”, se lamentó quien durante dos años dirigió el Gobierno polaco convirtiendo la pasada legislatura en las más controvertida y corta de la historia de la Polonia democrática.
De nada le sirvió a Kaczynski la cruzada moral que durante sus dos años de gobierno lideró contra la corrupción y los ex comunistas, pues la ciudadanía, al final, optó por el milagro económico que prometen los liberales, que aseguran van a revolucionar la economía y convertir Polonia en la nueva Irlanda.
El primer ministro saliente felicitó a Tusk por su victoria y opinó que estas elecciones fortalecieron la democracia polaca. Kaczynski también destacó la alta participación electoral.
La victoria atribuida a PO se produjo en unos comicios en los que se registró una participación récord en la corta historia democrática de este país, con un índice superior al 53% del electorado, aseguraron los primeros pronósticos adelantados por la cadena pública de televisión.
Tusk señaló que la victoria no es de su partido, sino del pueblo polaco que decidió cambiar su destino.
“Somos responsables ante miles de polacos, independientemente del partido al que votaron. Haremos que Polonia sea una casa mejor para todos”, agregó quien con toda probabilidad será el futuro primer ministro de Polonia.
Los mismos resultados de las encuestas a pie de urna referidos por TVP, muestran que el tercer partido más votado fue la formación del ex presidente Aleksander Kwasniewski, Izquierda y Democracia (LiD), con un 13,3%.
El cuarto lugar lo ocupó el Partido Campesino (PSL), de ideología conservadora, con un 8,4%.
Los electores polacos quisieron castigar a los dos partidos más radicales del panorama político, protagonistas de múltiples escándalos a lo largo de la última legislatura.
Se trata de la Liga de las Familias Polacas y los populistas de Autodefensa, que se quedarían fuera del Parlamento con un 1,5% y un 1,4% respectivamente, lejos del 5% necesario.
Según las proyecciones de TVP, PO contaría con 224 escaños y no alcanzaría la mayoría absoluta, por lo que, como sucedió en la anterior legislatura, volverán a ser necesarios pactos para poder gobernar.
PiS obtendría 156 escaños, pasando a ser el principal partido de la oposición, mientras que Izquierda y Democracia tendría 53 escaños y el Partido Campesino 27.
El cierre de la jornada electoral debió alargarse angustiosamente durante tres horas, ya que algunos colegios se quedaron sin papeletas durante las votaciones debido a la falta de previsión de la Comisión Electoral Nacional.
Durante esa tensa espera, los analistas políticos hablaban de escándalo, mientras que desde la oposición se temía lo peor e incluso se sugería una posible manipulación de las votaciones.

Varsovia
EFE


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