Oposición levanta bloqueo a Congreso azteca
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Partidos políticos acuerdan debate nacional sobre reforma petrolera
Oposición levanta bloqueo a Congreso azteca

Legisladores de izquierda se oponen a proyecto del Ejecutivo por considerarlo el primer paso para la privatización de Pemex


México- Los partidos políticos mexicanos aceptaron el viernes realizar un debate nacional para discutir la reforma energética presentada por el Gobierno, condición impuesta por los legisladores de izquierda para liberar las tribunas del Congreso que mantenían ocupadas desde hacía 15 días.
Mediante un acuerdo suscrito por las principales fuerzas políticas se estableció celebrar un debate nacional de 71 días de duración, del 13 de mayo al 22 de julio, si bien la izquierda mexicana, que rechaza la reforma energética por considerarla privatizadora de la industria, pedía en principio 120 días de discusiones.

Una vez sellado el convenio, los legisladores del movimiento político Frente Amplio Progresista, integrado por los partidos Convergencia, del Trabajo y de la Revolución Democrática (PRD), este último el que lideraba las acciones reivindicativas, abandonaron la tribuna del Senado después de entonar el Himno Nacional y celebrar su “victoria”.
“Estamos evitando la privatización de la industria petrolera y la violación flagrante a la Constitución” dijo el senador Carlos Navarrete, coordinador en la cámara alta del PRD, quien dio por concluidas las acciones de resistencia civil que por 15 días obligaron a senadores y diputados mexicanos a trabajar en sedes alternas.

Sin embargo, mientras las empleadas de la limpieza se llevaban las banderitas colocadas sobre las mesas de la cámara con la leyenda “No a la privatización”, Navarrete anunció que el próximo domingo se iniciará “otra etapa de lucha”, que no detalló, pero que igualmente busca impedir la supuesta “entrega” del petróleo al capital privado.
La misma acción se repitió en simultáneo en la Cámara de Diputados, donde los legisladores inconformes retiraron una inmensa pancarta que cubría la tribuna con la leyenda “Clausurado” y quitaron las cadenas con las que mantenían cerrado el acceso al salón de plenos.
En esa cámara, el coordinador de los diputados del PRD, Javier González Garza, gritó jubiloso “triunfamos”.
La izquierda se opone a la reforma energética, presentada por el Ejecutivo el pasado 9 de abril, porque asegura que es el primer paso para la privatización de la industria petrolera del país, nacionalizada hace 70 años en México.
El Ejecutivo, del presidente mexicano Felipe Calderón, defiende en cambio que el proyecto de ley busca dar al monopolio estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) mayor autonomía y flexibilidad para contratar obras y proyectos con empresas privadas.
Además, argumenta que esta es la única manera para que Pemex pueda pactar con terceros la construcción de refinerías y disminuir así la dependencia del país a las gasolinas importadas y contratar proyectos en aguas profundas del Golfo de México, donde el Gobierno asegura está el 55% de las reservas petroleras.
Por la toma del Congreso, el mismo mandatario mexicano acusó a la izquierda de hacer “el ridículo” con “una actitud que solo empobrece la imagen de quien la realiza”.
El presidente del Senado, Santiago Creel, del oficialista Partido de Acción Nacional, señaló que es “reprobable” el modo elegido por la izquierda para expresar sus posiciones.

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