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América latina es hoy un coro que se eleva con mayor fuerza, a pesar de las divergencias internas, para reclamar un lugar en los organismos internacionales

Oportunidad de oro

La oportunidad para América Latina de transformarse de una voz a un coro protagónico en el escenario de la política mundial es hoy importante como en pocas ocasiones anteriores.
Sin embargo, la verdadera importancia de este esfuerzo por ser escuchada, es que sea capaz de demostrar madurez, limpiar la casa y mantenerla en orden, como lo hemos dicho en otra oportunidad.
El discurso de cambio en la composición de los organismos multilaterales y del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas es una de las banderas que enarbolarán los líderes latinoamericanos en la Asamblea General de la ONU. Aunque no sea un mensaje novedoso, las circunstancias de sus defensores sí lo son. Apoyado por el descubrimiento de enormes yacimientos de petróleo, Luiz Inacio Lula da Silva cuenta con mayor capital político entre los líderes del mundo desarrollado.
Incluso Lula ya cosecha el apoyo del presidente francés Nicolas Sarkozy, quien ha manifestado su deseo de que existan espacios para las grandes economías emergentes en los órganos de decisión de instituciones como el Fondo Monetario Internacional.
Aunado a la necesidad de cambio en las estructuras de poder mundiales, la región puede jugar un rol protagónico en la lucha contra el cambio climático.
El deterioro ambiental del planeta ha llegado a ocupar el centro de las discusiones en varias cumbres y ahora los líderes mundiales se disponen a encarar el reto de encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente.
Con la premisa de que si bien las naciones desarrolladas deben liderar las medidas para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, es también imperativo que los países pobres se unan activamente a la lucha contra el calentamiento global, el presidente Oscar Arias puede transmitir la lucha de Costa Rica por hacer la paz con el ambiente.
El mandatario costarricense afirmó en un discurso ayer que una mínima parte de los $13 billones del gasto militar de los próximos diez años bastará para cubrir el costo total necesario para estabilizar las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo.
Con una mayor autoridad, recursos y capital político, América Latina puede hoy imprimir su sello en la política mundial. Un sello que debe ser de colaboración y respeto entre el mundo desarrollado y el pobre.
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