OPEP cierra 2007 ampliada y fortalecida
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OPEP cierra 2007 ampliada y fortalecida


Viena -- Ampliada de once a trece países miembros, la OPEP cierra un nuevo año de fortalecimiento debido a la escalada del precio del petróleo, pero dividida entre los tradicionalistas y los que quieren abrir la puerta al divorcio del crudo y el dólar.
A partir de 2008, Angola y Ecuador se unen a la política de ajustes de la oferta conjunta del “oro negro” de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
En su última reunión, el 5 de diciembre en Abu Dhabi, la OPEP fijó cuotas de producción para ambos países, de 1,9 millones de barriles diarios (mbd) para Angola, y de 520 mil bd para Ecuador.
Angola entró en la OPEP el 1 de enero de 2007, en lo que fue la primera ampliación de la organización en más de tres décadas, y Ecuador se reincorporó el 20 de octubre, tras 15 años de ausencia.
Así las cosas, este año ha sido el último de la llamada “OPEP-10”, el grupo de países participantes en los repartos de mercado de la organización, pues ya a partir de la próxima reunión, el 1 de febrero de 2008 en Viena, será sustituida por la “OPEP-12”, que suma ayer una cuota oficial de producción de 29,67 mbd.
En ella se incluye el bombeo oficial de todos los miembros del cártel, salvo Irak.
La “OPEP-10” inició 2007 recortando su producción para apuntalar los precios de esa materia prima, que estaban entonces a la baja, aunque acababan de encadenar el quinto año consecutivo de fuertes alzas, y según advirtió en Abu Dhabi el ministro venezolano, Rafael Ramírez, es probable que en la primera reunión de 2008 se plantee también una limitación de la oferta de la “OPEP-12”.
El barril (de 159 litros) que utiliza como referencia se vendió en todo enero de 2007 a una media de $50,79, por debajo del promedio de todo 2006, que fue de $61,08.
El 1 de febrero, entró en vigor la reducción de la oferta en 500 mil barriles diarios pactada por la OPEP en diciembre, que se sumó al recorte de 1,7 millones de barriles diarios (mbd) vigente desde noviembre de 2006.
En marzo, la organización que controla cerca del 40% de la producción mundial de crudo decidió mantener hasta septiembre la limitación de su oferta.
Desoyó de esta manera la petición de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de incrementar los suministros, una política que contribuyó a la escalada paulatina de los precios, impulsados además por el fuerte consumo en China e India, así como por factores climáticos, geopolíticos y financieros.
Cuando la OPEP optó finalmente por abrir sus espitas y dar marcha atrás con los recortes del bombeo, fue el mercado el que hizo caso omiso de esta decisión: al día siguiente, el valor de crudo de Texas (WTI), el de referencia en Estados Unidos, superó por primera vez la barrera de los $80.
Y no ha vuelto desde entonces a cotizar por debajo de esa cifra, sino que ha fluctuado entre la misma y los $99 en las últimas semanas, amenazando con romper la barrera de los $100.
De forma paralela han subido los demás crudos de referencia, como el Brent, la referencia para Europa, y el barril de la OPEP -calculado en base a una mezcla de doce calidades de crudo-, que batió el récord de $91,91 el 21 de noviembre pasado.
En lo que va de diciembre, su valor medio es de $85,05, un 34,26% más que en enero de este año.
Pero la OPEP se ha desentendido de esta última escalada y cerró su última reunión sin el aumento de la oferta que esperaban los mercados, advirtiendo de que los precios actuales están determinados por factores ajenos a su control, en especial por una febril actividad especulativa en los mercados financieros.
Unos días antes, el 17 y el 18 de noviembre en Riad, los jefes de Estado de los trece países miembros, reunidos en la tercera cumbre de la historia de la OPEP -fundada en 1960 por cinco países-, expresaron su preocupación por el debilitamiento del dólar frente al euro y otras divisas, que merma el valor de sus ingresos, ya que el crudo cotiza en el billete verde.
Esta tradicional relación entre el “oro negro” y la moneda estadounidense fue puesta en entredicho por Irán y Venezuela, que pidieron en la cumbre estudiar la posibilidad de establecer una canasta de divisas para cotizar el petróleo.
También Ecuador se sumó a esas voces y su presidente, Rafael Correa, insistió en que esta materia prima debía “transarse” en una “moneda dura”.
Pero Arabia Saudí, el mayor exportador mundial de crudo y por eso líder natural de la OPEP, así como sus aliados del Golfo Pérsico, se negaron a dar luz verde a tal propuesta y lograron finalmente imponerse en la cumbre.

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