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ONU traza estrategia para crisis alimentaria

Ziegler culpa a biocombustibles por subida de precios y pide ayuda a donantes

Ginebra
EFE

Los biocombustibles y la especulación financiera, junto con la política “aberrante” del FMI, son las principales causas del aumento de precios de los alimentos, denunció ayer el relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, que calificó la crisis de “auténtica tragedia”.
Ziegler dijo que es “histórica y esencial” la reunión que de ayer en Berna de las agencias y organismos de la ONU con su secretario general, Ban Ki-moon, para afrontar la crisis alimentaria y apeló a los donantes del Programa Mundial de Alimentos (PAM) de la ONU a que aumenten sus donaciones porque “en tres meses ha perdido el 40% de su poder adquisitivo” por la subida de los precios.
Setenta y cinco millones de personas en el mundo “dependen para su supervivencia de que reciban los suministros del PAM”, recordó.
El relator, que ofreció una rueda de prensa en Ginebra para hacer balance de su mandato, que finaliza esta semana, aseguró que los biocombustibles son “un crimen contra gran parte de la Humanidad, algo intolerable” pues la transformación masiva de alimentos para este fin ha provocado la escalada de los precios de productos básicos para la supervivencia de millones de personas.
Según datos de la FAO (Fondo de la ONU para la Agricultura y la Alimentación) citados por Ziegler, en el último año el precio de los cereales, especialmente el trigo, ha aumentado un 130%; el del arroz (el alimento más consumido del planeta) un 74%, el de la soja un 87% y el del maíz un 53%.
La media de aumento del índice alimentario de la FAO, con vegetales, frutas y otros productos, es del 48%, a lo que hay que añadir los costes del transporte de los alimentos, recordó el sociólogo suizo.
Por ello, abogó por una moratoria total e inmediata durante al menos cinco años en la producción de biocarburantes.
Ziegler subrayó que la “masacre cotidiana del hambre” es una crisis “antigua”, pero que en el último mes y medio, con la explosión de los precios en el mercado mundial, “nuevas clases sociales han caído, por millones, en el abismo del hambre”·
Y si un hogar europeo dedica un 10 o 12% de su presupuesto a la alimentación, en el mundo en desarrollo, donde 2.200 millones de personas viven en la extrema pobreza, según el Banco Mundial, la proporción es del 85% o 90%.
Sobre los biocombustibles dijo entender que hay que luchar contra el cambio climático “pero sin matar a la gente de hambre”, y abogó por potenciar el transporte público y otras fuentes de energía, como la eléctrica.
“El derecho a la vida y a la alimentación es el que prima”, recalcó, y criticó a Estados Unidos, que dedicó el año pasado un tercio de su cosecha de maíz a bioetanol, y a la Unión Europea, por su directiva según la cual en 2020 un 10% de su combustible debe venir de los biocarburantes.
“Todo el mundo está de acuerdo en que la UE no puede proporcionarlo, así que es África, que ya está golpeada por el hambre, la que deberá hacerlo”, agregó.
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