Olimpiadas generan millones pero no para atletas
Anthony Ervin (izquierda) con el nadador británico Ben Proud luego de competir en los 50 metros estilo libre en las Olimpiadas. AFP/La República
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Cuando el nadador olímpico Anthony Ervin ganó una medalla de oro esta semana, como parte del equipo masculino estadounidense de relevos de estilo libre que ayudó a Michael Phelps a obtener su 20ª medalla de oro, alcanzó el récord por el periodo más largo entre medallas (su última victoria fue en 2000). Pero no lo hubiese logrado sin los cientos de admiradores que ayudaron a financiar su viaje.
Este año, más atletas olímpicos que nunca deben recurrir al financiamiento colectivo para llegar a los Juegos. Sitios como Dreamfuel, de recaudación de fondos para atletas de elite que inspiró Ervin, ayudan a solucionar un dilema conocido: las Olimpiadas generan miles de millones de dólares en entradas, patrocinios y derechos de transmisión, pero los atletas ven una parte muy pequeña de ellos.
Si bien no hay estudios amplios, las encuestas a los deportistas de atletismo indican que los primeros diez contendientes ganan menos de $16 mil por año. Una investigación reciente de The Washington Post informó que “la mayoría de los atletas olímpicos no obtienen lo suficiente con su deporte para ganarse la vida”.
“Nos dimos cuenta de que hay un gigantesco problema de recaudación de fondos en el deporte en el nivel juvenil y también una gran necesidad de ingresos para prácticamente todos los deportistas de elite salvo para un 1%”, dice Emily White, fundadora de Dreamfuel. “Por eso han acudido a nosotros en masa, sin un gran esfuerzo para convocarlos”.
Para White, Dreamfuel fue la fusión de sus dos pasiones: los deportes acuáticos y el rock and roll. Hija y nieta de entrenadores de natación, fue campeona estatal en la secundaria y asistió a la Universidad Northeastern con ayuda de una beca de natación. Pero entonces emprendió un camino distinto: directora de gira de un grupo local punk-cabaret llamado The Dresden Dolls.
Más de una década antes, en 2000, Anthony Ervin había ganado un oro olímpico a los 19 años. Después abandonó el deporte durante diez años para reaparecer en 2012, cuando otra vez formó parte del equipo olímpico.
Después de los juegos de Londres, White le envió un correo electrónico y se encontraron en Nueva York. Ella quedó sorprendida al enterarse de que Ervin estaba quebrado pese a su popularidad. Pero recordó cómo su ex clienta, la vocalista de The Dresden Dolls Amanda Palmer había ganado más de $1 millón en el sitio de crowdfunding Kickstarter para financiar un álbum solista y una gira.
White se dio cuenta de que la mayoría de los deportistas nunca habían oído hablar del financiamiento colectivo. Y los sitios consagrados no sabían muy bien qué hacer con los atletas. Cuando White y Ervin se comunicaron con los fundadores de Kickstarter para proponer una campaña para llevar a Ervin a la Copa del Mundo, fueron rechazados.
Se propusieron entonces hacerla por su cuenta. Al final, recaudaron más dinero del que habían pedido y Ervin volvió del circuito de la Copa del Mundo con 16 medallas, nueve de oro, y un récord estadounidense.
En Río, los atletas de Dreamfuel incluyen a Chad Ho de Sudáfrica, Erik Risolvato de Puerto Rico, Hafsatu Kamara de Sierra Leona, Azad Al-Barazi de Siria y Kelsey Campbell de los Estados Unidos.



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