¡Ojo a las llantas!
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Tener las llantas de los vehículos de su flota en buen estado es clave para ahorrar combustible, proteger su carga y la seguridad física del conductor y demás ocupantes.

Pese a ello, no todos están al tanto del buen cuidado del único punto que une al automotor con la carretera.

El mal estado de las llantas es una de las principales causas de rechazo en la Revisión Técnica de Vehículos (Riteve), tan solo le superan la emisión de gases y los problemas de frenos.

La tarea de examinar las llantas no es complicada ni se requiere una herramienta especial.

“Es muy fácil saber detectar si las llantas no van a pasar la revisión. Lo primero es mirar el testigo, que es un taco dentro de la ranura de la llanta y es la marca que utilizamos para saber la vida útil de la misma”, aseguró Jennifer Hidalgo, jefa de comunicación de Riteve.

Además, Hidalgo recomienda que se sigan las precauciones de los talleres y fábricas de llantas para leer los códigos de la goma y saber el momento de cambiarlas.

Consejos
Se recomienda que todas las llantas con más de diez años de antigüedad sean sustituidas.

Para eso la edad cronológica de cualquier llanta se puede encontrar en el costado del neumático mediante la lectura de los caracteres que siguen a continuación del símbolo “DOT”.

Los últimos cuatro números representan la semana del año y el año de fabricación, es decir si los cuatro últimos números son 3015, el neumático se fabricó la semana número 30 del año 2015.

Se recomienda que aunque no se utilicen los neumáticos, deben cambiarse cada seis u ocho años como máximo. Sabiendo este dato, debe ponerse atención a la fecha de fabricación.

Además, evite comprar llantas usadas. Según estudios en Latinoamérica dos de cada cinco autos compran llantas usadas. Esto preocupa ya que las garantías en temas de seguridad de estos productos no existen.

Otro problema es que no se pueden detectar el uso que se les dio, el envejecimiento ni algunas imperfecciones que a simple vista no son perceptibles.

Además está comprobado que el uso de llantas usadas tiende a gastar más gasolina, lo que afectaría seriamente el bolsillo del conductor.

Aunque el precio de las llantas usadas es menor, el tiempo de vida útil también será menor, así que rápidamente se tendrá que comprar otras, es decir se hace doble inversión por lo que el supuesto ahorro es variable y hasta puede resultar más caro.