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Secretario del órgano continental arribó a Cochabamba
OEA llama a la calma en Bolivia

Grupos opositores al gobierno del presidente Evo Morales mantienen manifestaciones

Cochabamba
EFE

José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha pedido que “todo el mundo se mantenga en calma” en Bolivia para facilitar el proceso de diálogo, organizado el viernes en comisiones temáticas.
Insulza llegó el viernes a Bolivia para
actuar como testigo y “facilitador” de las conversaciones iniciadas entre el presidente Evo Morales y sus opositores autonomistas con el propósito de llegar a acuerdos para pacificar el país, sacudido la pasada semana por los conflictos y la violencia.
Antes de llegar a Cochabamba (centro), lugar en el que se ha instalado la mesa de negociación, Insulza hizo una breve escala en La Paz, donde se mostró convencido de que el diálogo tendrá un resultado positivo, al tiempo que expresó su respaldo al presidente Morales y al proceso de concertación que intenta el país.
La OEA forma parte del grupo de organismos internacionales invitados a “acompañar” el nuevo intento de diálogo entre el Gobierno y la oposición, en el que figuran también Naciones Unidas, la Iglesia Católica, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y embajadores de países de la Unión Europea.
Para los opositores, la presencia de estos organismos, singularmente la OEA, la ONU y Unasur, es una garantía para evitar que el Gobierno “desconozca” los acuerdos alcanzados como ha ocurrido otras veces, dijo el viernes en Co
chabamba Mario Cossío, prefecto opositor de Tarija.
La segunda jornada del diálogo nacional comenzó con el debate organizado en tres comisiones sobre los principales puntos de conflicto: nueva Constitución y autonomías, distribución de las rentas petroleras y un pacto institucional para cubrir las vacantes de entidades como el Tribunal Constitucional o la Corte Suprema.
Las conversaciones se desarrollaron en ausencia del presidente Morales, que viajó a Panamá en visita oficial para entrevistarse con el presidente de ese país centroamericano, Martín Torrijos, y para recibir el doctorado “honoris causa” de su Universidad Nacional.
El presidente boliviano se incorporará a la mesa de diálogo el sábado, cuando está prevista una nueva sesión plenaria para perfilar eventuales acuerdos.
El Gobierno de Morales y el bl
oque autonomista que conforman los opositores de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca han intentado varios escenarios de diálogo en lo que va de año, pero fracasaron por la inflexibilidad de ambas partes.
Por eso, el actual proceso puede ser “una última oportunidad” para alcanzar un acuerdo, según Cossío, quien no quiso hacer pronósticos sobre las consecuencias que tendría en el país una ruptura de las negociaciones.
Pero, Cossío llamó la atención sobre elementos “perturbadores”, en referencia a las diversas movilizaciones que aún mantienen sectores afines a Morales, como los mineros que marcharon el viernes
por el centro de Cochabamba de forma pacífica, pero haciendo detonar algunos “cachorros” (pequeños cartuchos) de dinamita.
En el entorno de Santa Cruz, los grupos próximos a Morales permanecen concentrados a la espera de los resultados del diálogo, tras amenazar con un cerco a la ciudad en los pasados días.
“La manera de neutralizar movilizaciones es tener resultados rápidos sobre autonomías en las próximas horas”, dijo el ministro de Desarrollo Rural y ex constituyente oficialista, Carlos Romero, quien dirige una de las comisiones de trabajo de Cochabamba.
Por otra parte, los opositores también creen necesario que la región de Pando (norte) tenga un representante en las negociaciones.
Este departamento llegó el viernes a la sexta jornada en estado de sitio, después de los violentos enfrentamientos entre civiles armados que se desataron el 11 de septiembre y que ha causado al menos 17 muertos y más de 100 desaparecidos.
La “matanza” de campesinos a manos de autonomistas que, según el Gobierno tuvo lugar en Pando, ha llevado a prisión al prefecto de esta región, Leopoldo Fernández, quien el jueves fue encarcelado en un penal del centro de La Paz por orden judicial y bajo la condición de detenido preventivo.
El abogado defensor de Fernández, Aurelio Valenzuela, denunció, en declaraciones a Efe, que el prefecto es víctima de un “linchamiento político” por parte del Gobierno y acusó al juez que ha ordenado su ingreso en prisión de obedecer a intereses “oscuros” y “partidistas”.
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