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Odisea en el espacio

La estación internacional cumple diez años con una ampliación de sus instalaciones

Washington
EFE

La Estación Espacial Internacional (EEI), concebida como una plataforma del hombre hacia el cosmos, cumplirá este mes diez años agobiada por los retrasos en su construcción, pero con la esperanza de seguir creciendo y aumentar sus inquilinos.
Esa esperanza se hará realidad con la visita del transbordador Endeavour que partirá hacia la EEI el próximo viernes en una misión de 15 días, cuyo objetivo será ampliar su espacio habitable.
El Endeavour estará acoplado a la estación espacial, que gira a unos 400 kilómetros de la Tierra, el 20 de noviembre, día en que hace diez años llegó a su órbita el primer módulo que dio inicio a su construcción.
El proyecto en el que participan 16 países a un costo de $100 mil millones debió haber concluido en 2006.
Pero problemas financieros de Rusia, de la NASA y desastres sufridos por los transbordadores —que junto con las naves rusas son su cordón umbilical con la Tierra— impidieron cumplir ese plazo.
Originalmente, el plan internacional establecía una tripulación de seis personas, pero las dificultades obligaron a reducir ese número a dos, que fue aumentado a tres en el último año.
Ahora, después de la llegada del Endeavour, la EEI podrá mantener de forma permanente a seis personas, que gozarán de sistemas mejorados de supervivencia en el espacio, indicó la NASA.
Para ello el transbordador llevará en su compartimento de carga un módulo logístico multipropósitos con alrededor de 15 toneladas de equipo.
“Se trata del módulo más cargado que hayamos llevado” a la EEI hasta ahora, señaló Chris Ferguson, quien comandará la misión STS-126 de los transbordadores.
“Vamos a convertir una casa de tres dormitorios y un baño en una de cinco dormitorios, dos baños y un gimnasio”, agregó.
Pero para ello los astronautas del Endeavour aumentarán el suministro de energía que le proporcionan los seis paneles solares cuyas juntas rotatorias serán especialmente lubricadas.
Esas tareas, consideradas altamente complejas por la NASA, estarán a cargo de los astronautas Heidemarie Stefanyshyn-Piper, Steve Bowen y Shane Kimbrough.
Los astronautas tendrán que sacar las cubiertas termales de las articulaciones, desarmarlas, limpiar su superficie, lubricarlas y volverlas a armar y finalmente reinstalar las cubiertas.
Se podría pensar que se trata nada más que de poner a un astronauta a limpiar y girar las articulaciones rotatorias de los paneles, “pero esa labor representa muchos riesgos para su seguridad”, indicó Ginger Kerrick, directora de vuelos de la misión.
Y mientras se realizan las tareas exteriores, en el interior de la EEI los otros tripulantes del Endeavour —Eric Boe, Donald Pettit y Sandra Magnus— estarán desempaquetando una heladera nueva, los equipos de ejercicios y los experimentos científicos.
“Vamos a utilizar gran parte del nuevo espacio creado con la instalación de otros módulos en misiones anteriores”, dijo Mike Sarafin, director de vuelos de transbordadores de la NASA.
Entre esos módulos se incluyen el Columbus de la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Kibo de Japón, que fueron llevados hasta la EEI durante las misiones del último año.
Pero además de mejorar el uso del espacio en la EEI, los astronautas instalarán un “control ambiental regenerativo” que reciclará orina de los astronautas y la condensación del aire que respiran, para convertirlo en agua que podrá ser bebida y utilizada para enfriar los sistemas de la nave.
“Hasta ahora la mayor parte del agua potable de la estación era llevada por los transbordadores o la nave Progress de Rusia”, indicó Sarafin.
La conclusión de esas tareas será una buena ocasión para celebrar los primeros diez años del complejo, que una vez terminado deberá tener el tamaño de una cancha de fútbol y se verá como una estrella más en el cielo.
“Ha sido un tremendo esfuerzo internacional haber llegado a este punto y no puedo pensar que haya otra mejor forma de celebrarlo”, dijo Sarafin al aludir a la ampliación de la EEI.
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