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Obsesionados con lo nuevo

Seguir las últimas tendencias tecnológicas como una satisfacción personal es una de las características de los llamados “neófilos”

Melissa González
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Obsesiones hay muchas, incluso la rapidez con que avanza la tecnología ha puesto a ciertas personas a correr tras ella para estar lado a lado.
Es así como surge el término “neófilo”, que describe a los apasionados por la tecnología no solo porque les gusta, sino que la compran para obtener una “satisfacción” personal.
De esta forma los calificó Philip Kotler, elegido Líder en Pensamiento de Mercadotecnia por la Asociación Americana de Marketing.
Su pensamiento considera que el éxito de los gadgets más sofisticados, como los teléfonos, iPhone o Blackberry, confirma que el usuario sucumbe al prestigio social y que se traduce en estar a la última moda.
“Algunas personas pasan mucho tiempo pensando en el pasado, especialmente si creen que su vida anterior fue mejor. Se apegan a la música y a los amigos de aquella época. Otros viven en el presente. Y un tercer grupo vive en el futuro, admirando las cosas nuevas y pensando que sus vidas mejorarán”, según explicó en una entrevista a EFE el experto, que ubicó a los neófilos en el último grupo.
Este fenómeno ha sido protagonista de varios estudios, ejemplo de ello fue la investigación llevada a cabo por la Universidad de Yamagata en Japón hace dos años, según dio a conocer la agencia de noticias EFE.
“El estudio, que publicó la revista Psychiatric Genetics, relaciona el fenómeno con una enzima presente en las mitocondrias, esta estaría presente, principalmente, en gente brillante, de alto nivel educativo y, sobre todo, adolescentes”, agregó EFE.
Sin embargo, aunque la tecnología les dé a estas personas una sensación de placer, se debe considerar que una obsesión va más allá.
“Una obsesión siempre va a estar relacionada con algo más, ya sea tener una pobre imagen de sí mismo, baja autoestima, entre otras”, expresó Miguel Leitón, psicólogo.
La gente con estas tendencias, se distingue además por no tener límites claros, ser inseguros y a través de estos elementos adquieren esa seguridad y poder.
“La tecnología en sí les va a dar una sensación de placer, lo que sucede es que como esto dura poco, constantemente tienen que renovar y se convierte en una competencia entre las demás personas y sí mismos”, agregó Leitón.
Esta situación puede llevar a una adicción que a diferencia de otras, no presenta consecuencias físicas, sin embargo podría generar estrés.
Para tratarlo lo mejor es acudir a un profesional, para que descubra lo que está detrás.


Identifíquelos

Estas son algunas características de los neófilos, según Philip Kotler:

• Estas personas puede que estén satisfechas con su celular, pero siguen pendientes de nuevos lanzamientos, se preguntan si se están perdiendo una mejor calidad en la cámara, una conexión más rápida o un nuevo juego desde su teléfono.

• En el caso de los hombres se ha configurado un nuevo modelo de galán, el “tecnosexual”, que comienza a tratar a su iPod y a su Blackberry como verdaderos atributos viriles que se exhiben con orgullo, que asocian con el poder y el estatus social.

• Hay quienes siguen sustituyendo aparatos no obsoletos, cuando el nuevo producto les tienta, van a una tienda a informarse y, frecuentemente, acabarán comprándolo y firmando un nuevo contrato.

• Si esta obsesión se agudiza, puede llegar a ser tan adictivo —y ruinoso— como una droga, pues, psicológicamente, el consumo produce endorfinas tan satisfactorias como las de cualquier sustancia estimulante.

Fuente: EFE
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