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Obsesión por una piel bronceada

Lucir un tono de piel dorado es para algunos una necesidad que se convierte en un trastorno si no se controla, de ahí nace el término tanorexia

Melissa González
mgonzalezt@larepublica.net

Utilizar cámaras de bronceado o recurrir a periodos prolongados bajo el sol se ha hecho muy popular en los últimos tiempos, en sinónimo de belleza para las personas que quieren lucir un cuerpo dorado.
Sin embargo muy poco se habla de los efectos que se pueden producir más allá de la vista, y es que según dermatólogos consultados, el único beneficio de este servicio es verse bien por muy poco tiempo mientras que los efectos negativos serán para siempre.
El uso de las cámaras de bronceado ha causado polémica en el mundo, se dice que son igual de dañinas que el sol, ya que tienen efectos cancerígenos y envejecimiento prematuro, comentó las dermatóloga Svetlana Demianko.
“Incluso en algunos lugares de Estados Unidos que poseen cámaras de bronceado colocan advertencias como en las cajetillas de cigarrillos”, comentó Demianko.
Los especialistas son rotundos en la recomendación de no utilizarlas, especialmente en un país tropical como Costa Rica.
“Los jóvenes ahora primero van a las cámaras de bronceado para lucir el color en la playa”, comentó.
Esto para algunas personas no tiene importancia y de ahí nace el término denominado tanorexia, que se define como la adicción al bronceado y deriva de la palabra 'tan' que significa bronceado en inglés
“La tanorexia es un término usado a menudo para describir una condición en la cual una persona genera una necesidad obsesiva por lograr un tono de piel más oscuro, ya sea tomando el sol al aire libre o en cámaras de bronceado”, según se define en la enciclopedia en línea Wikipedia.
En algunas publicaciones se habla de la tanorexia no como un síndrome sino como dependencia social por estar morenos, tal es el caso de la página estaticos.soitu.es, donde se añade que para algunos tener un color de piel canela es un indicador de clase social, ya que el bronceado se asocia con ocio y vacaciones.
En un artículo publicado en www.elmundo.es se refrieren al trastorno como el síndrome de Posh y Beck, en referencia al futbolista David Beckham y su esposa, la cantante Victoria, ya que muchos jóvenes quieren no solo lucir su ropas, sino también sus bronceados.
“Ante este problema la Asociación Médica Británica ha pedido que se prohíba el uso de cabinas bronceadoras a menores de 16 años. Más lejos llegan sus colegas de la Asociación Médica Americana, que han recomendado prohibir las lámparas de rayos UVA, sin distinción de edad, para cualquier caso no estrictamente terapéutico”, publicó el portal.
Aunque en Costa Rica el término no es muy conocido, los especialistas en dermatología continúan predicando lo aspectos negativos de las cámaras de bronceado.
“Desde el punto de vista dermatológico no recomendamos el uso de cámaras de bronceado, ya que estas contienen lámparas que emiten una frecuencia de luz que llamamos VA1, estas lámparas emiten una longitud de onda que penetra la piel profundamente y contribuye al fotoenvejecimiento, uno se va a ver bien por un tiempo pero las cámaras lo envejecen y favorecen el cáncer de piel”, comentó el doctor especialista en dermatología Rodrigo Martín.
Entre las consecuencias de su uso, el doctor agrega que pueden bloquear el sistema inmune, por lo tanto las defensas pueden bajar, en el caso de las mujeres que estén ingiriendo anticonceptivos se les puede manchar la piel.
“El bronceado es algo que se va acumulando con el paso de los años y es lo que más nos preocupa”, agregó.
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