Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 7 Noviembre, 2012


Los grupos alternativos, sin constituirse aún en partidos políticos y sin coaligarse, distraen la atención nacional y facilitan el triunfo de los partidos tradicionales



Pizarrón

Observaciones políticas


La manifestación que era evidente y clara de José María Figueres de no aspirar a la candidatura a la presidencia por Liberación Nacional (PLN,) no ha cambiado nada el panorama electoral. Afirmó que Figueres sigue en el PLN, enfrentado a su hermano Mariano a quien no le ve posibilidades de nada, y limpió en el PLN el rumor de su postulación y concentró la atención en los tres candidatos que tiene, Johnny Araya, Rodrigo Arias y Fernando Berrocal, este último considerando si se mantiene hasta el 21 de abril o se alía a alguno de ellos antes.
El Partido Unidad Social Cristiana fue contundente en llamar la atención a sus grupos internos de que ellos por sí no pueden establecer coaliciones políticas hacia 2014 con otros partidos porque eso es reserva legal de los partidos políticos, y no de sus tendencias o de sus dirigentes. Es claro que los dirigentes son los que negocian esas posibilidades, pero los dirigentes de los partidos y no de las tendencias partidarias, lo que finalmente tienen que aprobar las asambleas nacionales de los partidos.
Igual ha sido en el Partido Acción Ciudadana (PAC) donde las tendencias se han disparado, cada una por su lado, a ver qué posibilidades de coalición logran, de izquierda o de derecha, con otros grupos, con cierta anuencia de los órganos directores del PAC. Mientras esto sucede se refortalece en el PAC la posibilidad de que Ottón Solís asuma el liderazgo que tiene y la posibilidad de la candidatura misma condicionada a un mensaje divino que lo impulse a ello y a situaciones concretas por lo que no descarta su cuarta candidatura. Epsy Campbell juega de intermediaria entre Ottón y las otras tendencias para ver si se alza con todo el partido, con el apoyo de Ottón, en caso de que desista de lanzarse, lo que se determinará antes de febrero.
El Movimiento Libertario (ML) tiene bien definido que Otto Guevara es el único candidato que aspira a representarlos, y el que negocia con las distintas tendencias de los otros grupos. El ML no es un partido de fiar y el gobierno puede confirmarlo. Pactó con él, le nombró miembros en juntas directivas y luego rompieron el pacto y le dejaron al gobierno clavados a esos representantes partidarios, porque la alianza fue frágil, solo para ganar el Parlamento.
El PASE a nivel de alianzas legislativas con el gobierno salió ganando, por el protagonismo que ello le produjo y produce. La lucha interna del PASE, que lo debilita en el escenario público, ha quedado resuelta en favor de Oscar López, que va de nuevo a la candidatura simultánea presidencial y diputadil de San José. La fracción legislativa ausente de la última Asamblea Nacional del PASE seguirá ausente en ese partido. El escenario legislativo solo le llega al término de este gobierno, con otra eventual alianza el 1° de mayo, que asegura el mismo panorama.
Los grupos alternativos, sin constituirse aún en partidos políticos inscritos para las elecciones de 2014, y sin coaligarse, juegan a la piñata a ver qué agarran, o a la gallinita ciega, distraen la atención nacional y facilitan el triunfo holgado de los partidos tradicionales. Esto cada día es más claro.

Vladimir de la Cruz