Vladimir de la Cruz

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Miércoles 12 Noviembre, 2014

Su presencia (la de Melvin Jiménez) en el Poder Ejecutivo viola la Constitución Política


Pizarrón

Obispo o no, debe dejar el cargo de Ministro

El 27 de abril de 2008 Melvin Jiménez Marín fue consagrado como el Primer Obispo Luterano de Costa Rica, la máxima autoridad de la Iglesia luterana del país.
“Pastor de Pastores” se le denominó en el acto de consagración, “la voz orientadora de su iglesia” y de la Iglesia luterana hacia la sociedad.
La ceremonia fue grandiosa, con más de 300 delegados invitados, y obispos luteranos de Suecia, Alemania y Estados Unidos, El Salvador y Nicaragua, algunos obispos anglicanos y el señor Allois Moler de la Federación Luterana Mundial.
Esta agrupa más de 150 iglesias de 80 países. La base doctrinal de la Federación, es “profesar las Sagradas Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento como única fuente y norma de su doctrina, vida y servicio, reconociendo en los tres Credos Ecuménicos y en las Confesiones de la Iglesia Luterana, especialmente la Confesión Inalterada de Augsburgo y el Catecismo Menor de Martín Lutero, una exposición acendrada de la Palabra de Dios”.
Para pertenecer a esta Federación hay aceptar estas bases. A esta Federación pertenece la Iglesia Luterana Costarricense.
La Federación Luterana Mundial está afiliada al Consejo Mundial de Iglesias, la principal organización ecuménica cristiana internacional, también vinculada al Consejo Latinoamericano de Iglesias, que enfatiza en la unidad en la fe y en el testimonio común en el trabajo de misión y evangelización. Además, existe el Concilio Luterano Internacional como Asociación Mundial de Iglesias Luteranas.
La jerarquía eclesiástica define quiénes desempeñan la función de gobernar en la fe, de guiar en cuestiones morales y de vida a quienes profesan alguna de las religiones cristianas, entre ellas los luteranos.
Quienes ejercen estos cargos es porque reciben esa facultad del orden, de poder. Hay diferencias entre distintas iglesias de su estructura organizativa de poder eclesiástico, pero todas la tienen. En la Iglesia luterana el obispo es la autoridad superior.
Lutero se levantó contra la jerarquía católica de su tiempo. En el luteranismo esa jerarquía desaparece, como institución divina, pero nombra autoridades como el obispo, que funcionalmente trabaja en forma colegiada, con otros de su rango o poder.
Un obispo es un clérigo, no pertenece al Estado seglar. Esto es así para todas las religiones históricas, como el luteranismo. No lo es para las sectas religiosas. El luteranismo no es una secta.
La prohibición constitucional para ser ministro es para todos los clérigos, no solo los católicos. Su origen se remonta a 1847 cuando solo se practicaba la religión católica en el país. Cuando a partir de 1870 se empezó a tolerar la práctica de otros cultos religiosos cristianos, se mantuvo la prohibición constitucional abarcando a todas las religiones y sus clérigos, por eso las constituciones no han hecho distinción alguna.
La Iglesia luterana nacional indicó, recientemente, que el obispo Jiménez ya no lo era, que había vencido su nombramiento.
¿Era un obispo de mentirillas? ¿Ad hoc, para seis años? ¿Esa es una iglesia, la del obispo Jiménez, o una secta, o un grupo de amigos que alternan en el poder luterano?
Aunque pidiera dispensa de su función sigue siendo obispo. Esa condición no es renunciable. Su presencia en el Poder Ejecutivo viola la Constitución Política.


Vladimir de la Cruz