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Porque ellos marcharon, Estados Unidos se volvió más libre y más justo no solo para los afroamericanos, también para las mujeres y los latinos, asiáticos e indígenas, católicos, judíos y musulmanes, homosexuales y discapacitados


Obama: "sueño" de King está inacabado

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King abrió la puerta a John F Kennedy, Bill Clinton a Barack Obama y a mí, dijo Jimmy Carter, en su discurso en ocasión de la muerte de Martin Luther King. AFP/La República
El presidente de EE.UU., Barack Obama, admitió que el "sueño" del líder afroamericano Martin Luther King "parece aún más difícil de alcanzar" hoy (ayer) hace 50 años, al alertar de la creciente desigualdad en el país y de que la brecha racial persiste en cuanto a la distribución de la riqueza.
Obama habló en las escalinatas del Monumento a Lincoln en Washington, el mismo lugar donde King pronunció hace exactamente 50 años su famoso discurso "I have a dream" ("Tengo un sueño"), y lo hizo para subrayar la "gran asignatura pendiente" del país pese a destacar también los progresos hechos en este medio siglo.
A juicio de Obama, esa asignatura pendiente es asegurarse de que el sistema económico estadounidense ofrece "una oportunidad justa para la mayoría, desde el guardián negro y el trabajador de la siderurgia blanco al inmigrante que lava platos", y esa tarea "no será fácil".
Según el presidente, "la posición de todos los estadounidenses que trabajan, independientemente de su color, se ha erosionado".
"Durante más de una década los trabajadores estadounidenses de todas las razas han visto estancarse sus salarios e ingresos. A pesar de que los beneficios empresariales se han disparado, así como los pagos a unos pocos afortunados, la desigualdad ha aumentado de manera constante", detalló.
Y el panorama es peor en el caso de los negros y los latinos, con tasas de desempleo superiores a las de los blancos, tal como recordó Obama.
La marcha por los empleos y la libertad de Washington de hace medio siglo "nos enseña que no estamos atrapados por los errores de la historia, que somos dueños de nuestro destino", enfatizó Obama, quien llamó a sus compatriotas a trabajar juntos y a "reavivar las brasas de la empatía".
"Sé que el camino será largo, pero sé que podemos llegar", pronosticó el presidente, convencido de que la misma "imaginación" y el "espíritu" que impulsaron hace 50 años a King y a todos los que marcharon junto a él están presentes en los jóvenes de hoy.
"Porque ellos marcharon, Estados Unidos se volvió más libre y más justo no solo para los afroamericanos, también para las mujeres y los latinos, asiáticos e indígenas, católicos, judíos y musulmanes, homosexuales y discapacitados", enfatizó Obama.
Ese 28 de agosto de 1963 "Estados Unidos cambió para ti y para mí", afirmó Obama al añadir que, además, "el mundo entero sacó fuerzas de ese ejemplo".
Pero "deshonraríamos a aquellos héroes si sugiriéramos que el trabajo está completo (...) Asegurar las ganancias de este país requiere una vigilancia constante, no complacencia", advirtió al mismo tiempo.

Washington/EFE

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