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Obama presiona al Congreso
Desacuerdo popular con el proyecto de la Casa Blanca es del 52%

Washington
EFE

Barack Obama, presidente de Estados Unidos, se reunió ayer con su Gabinete para discutir la reforma de salud y continuar así sus intentos por retomar la iniciativa en la medida, tras su discurso a las dos cámaras del Congreso.
“Sigo abierto a todo tipo de sugerencias y de ideas. Pero lo que no podemos hacer es seguir como estamos y aceptar la situación actual”, afirmó Obama a la prensa al concluir el encuentro.
Dentro de sus esfuerzos por retomar la iniciativa, el presidente mantuvo también ayer una reunión con un centenar de enfermeras de todo el país en la Casa Blanca, en un encuentro en el que abundó en los mismos temas que había presentado en su discurso en el Capitolio.
“No voy a permitir que se posponga la reforma”, aseguró el mandatario, quien aludió a las cifras que publicó ayer el Censo del país y que apuntan a un aumento del número de personas sin cobertura médica en los últimos doce meses, de 45,7 millones a 46,3.
Según Obama, “rompe el corazón, y está mal, nadie debería verse tratado así en Estados Unidos. ¡Nadie!”.
“No necesitamos más distracciones. Hemos hablado de este asunto hasta la saciedad. Ya ha llegado el momento de actuar”, apuntó el presidente estadounidense, que también tiene previsto desplazarse a Minesota el sábado para celebrar una reunión con votantes acerca de la reforma.
Obama busca retomar la iniciativa sobre la reforma sanitaria, su gran prioridad legislativa, después de que la oposición republicana aprovechara el receso de agosto en el Congreso para inundar de críticas las propuestas demócratas.
Esas críticas parecen haber restado apoyo entre el público a la medida, y las últimas encuestas indicaban que un 52% estaba en desacuerdo con la reforma. Ese desencanto amenazaba con extenderse a la propia popularidad presidencial.
En su discurso de la pasada noche, el mandatario expuso cómo concibe la reforma, que según él mejorará la cobertura de quienes ya cuentan con seguro médico privado, permitirá crear una Bolsa en la que las aseguradoras competirán con pólizas de calidad y asequibles y los gastos sanitarios quedarán controlados.
Una encuesta instantánea de la cadena CNN indicó que entre quienes vieron el discurso por televisión, la mayoría, un 70%, se declararon satisfechos con su contenido. La cadena precisó que entre los encuestados la proporción demócrata era mayor que entre la población general.
La oposición republicana continúa sin mostrarse convencida.
Incluso durante el discurso, un congresista de Carolina del Sur, Joe Wilson, lanzó un grito de “¡Miente!” cuando Obama aseguró que la reforma no se aplicaría a los inmigrantes ilegales.
Wilson se disculpó inmediatamente después, impelido por los propios líderes republicanos, en una llamada a la Casa Blanca y un comunicado en el que explicó que “si bien estoy en desacuerdo con las declaraciones del presidente, mi comentario fue inapropiado y lamentable. Extiendo mis sinceras disculpas al presidente por mi falta de educación”.
Otros republicanos han sido menos descorteses, pero igualmente críticos contra las propuestas del presidente.
El senador John McCain, rival republicano de Obama en las elecciones del año pasado y una de cuyas propuestas el presidente alabó públicamente en su discurso, reconoció que es necesario tomar medidas para reformar el sistema sanitario actual, que deja sin cobertura al 15,6% de la población.
Pero matizó que si el presidente quiere sacar adelante la medida debe esforzarse más por incluir a los republicanos.
En la actualidad, el Congreso maneja hasta cinco proyectos de ley distintos sobre la reforma. Obama ha insistido en que la medida saldrá adelante antes de que finalice el año.
Según explicó en su discurso de la pasada noche, la reforma tendrá un coste de 900 mil millones en diez años.

Abismo comercial

El déficit comercial estadounidense registró la mayor subida en más de 10 años en julio al repuntar un 16,3% y quedar situado en los $32 mil millones debido a las importaciones récord.
La mayoría de analistas esperaba que la cifra rondara los $27.500 millones.
Pese al repunte, el desequilibrio comercial de julio sigue muy por debajo del récord de $64.900 millones alcanzado en julio pasado, antes de que la crisis financiera global deprimiera los flujos comerciales globales alrededor del mundo.
En total, las importaciones alcanzaron los $159.600 millones, lo que representa un incremento del 4,7%, el mayor repunte porcentual mensual desde que comenzaron a seguirse las cifras en 1992.
El incremento se debe en gran medida a las mayores compras de automóviles y componentes automovilísticos importados.
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