Arnoldo Mora

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Viernes 13 Junio, 2008

Obama y McCain, candidatos

Arnoldo Mora

La noticia reciente que más repercusión ha tenido internacionalmente es el triunfo de Barack Obama en el Partido Demócrata, que le garantiza ser nombrado como el candidato que ha de enfrentar al republicano John McCain. Comentaristas y analistas han puesto de relieve los factores contrastantes de ambos candidatos; aunque lo realmente destacable se da en el joven y carismático senador de Chicago, cuyas azarosas infancia y adolescencia, su brillante trayectoria en las mejores universidades de su país y su fulminante carrera política, han sido el tema recurrente de los medios de comunicación.
Hay, sin embargo, que hacer notar que se ha enfatizado en su ascendencia africana y, por eso, se le considera “negro”. Considero que esto es tan solo parcialmente verdad, pues su madre era blanca, por lo que se invisibilizan sus orígenes maternos. Más aún, al divorciarse sus padres siendo Barack muy niño y morir luego ambos progenitores, quienes realmente cumplieron las funciones paternas fueron sus abuelos maternos. A ellos debe la formación de su personalidad y su visión del mundo, lo que hace de él un “all american boy”. Por eso habla muy bien de él el que no haya renegado de sus orígenes paternos y que profese un profundo afecto por su abuela materna que vive en una aldea de Kenia; lo mismo el hecho de que se haya casado con una brillante abogada afrodescendiente.
Pero el contraste con su contrincante, no se da solo en sus rasgos físicos. Esos factores externos no revelan sino parcialmente las raíces de la “revolución” que se está operando en las tierras del Tío Sam. En política una figura no cuenta tanto por lo que es como persona, sino por lo que representa, por las fuerzas sociales e intereses materiales que están detrás, si bien el liderazgo personal cuenta mucho. Por eso lo que realmente hace novedosa esta campaña es el hecho de que surge un nuevo panorama político en Estados Unidos. Obama encarna la emergencia, como actores de primera línea, de sectores sociales que, hasta no hace mucho, no han sido protagonistas en la política de ese país sino en actos de protesta, como en las jornadas por los derechos civiles (Martin Luther King) o en la organización de guerrillas urbanas (Malcom X), lo que ha dado a los afrodescendientes norteamericanos su identidad y un lugar en la vida política. Hoy acarician el sueño de llegar a la Casa Blanca.
A los sectores mencionados, hemos de añadir los jóvenes y los intelectuales que también han protagonizado sus luchas (mayo del 68) y a grupos cada vez más numerosos de antibelicistas y ecologistas, actualmente en pleno activismo. Frente a ellos, se sitúan los sectores más conservadores del país en torno a los candidatos republicanos.
Detrás de tales contrastes, se esconde el verdadero desafío cuyo desenlace definirá el destino de ese país en el siglo XXI y que es la causa de la desgarradora división que se vive en el seno de la sociedad norteamericana. Hoy los Estados Unidos parecen cada vez menos “unidos”, lo que lo asemeja a sus vecinos, aunque por razones e intensidad diferentes. En la frontera Norte la división nacional se da por causas culturales (Quebec) y en la del Sur (México) por factores estructurales socio-económicos. ¿Cuál de estas dos visiones del mundo, que ahora encarnan los candidatos demócrata y republicano, prevalecerá? Eso es, ni más ni menos, lo que está en juego en las elecciones de otoño.