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El Presidente estadounidense promulgará mañana en Colorado el plan que contiene beneficios impositivos
Obama se enfoca a promocionar programa económico

Espera que el estímulo económico dé resultados en cuanto empiecen los trabajos en infraestructura

Washington
EFE

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fortalecido por la aprobación en el Congreso de un plan de estímulo económico por $787 mil millones viajará esta semana a Colorado y Arizona en una gira de promoción de su programa para sacar al país de la recesión.
Obama, su esposa Michelle y sus dos hijas, pasaron el fin de semana en Chicago, el primero afuera de Washington desde la investidura presidencial el 20 de enero, después de la brega con el Congreso para la aprobación del plan económico.
Fuentes de la Casa Blanca indicaron que el presidente estadounidense retornará a Washington la mañana de este lunes, y el martes en Denver (Colorado) promulgará el plan que contiene gastos en infraestructura y beneficios impositivos.
La economía de Estados Unidos ha perdido casi tres millones de puestos de trabajo desde que comenzó la recesión en diciembre de 2007, y a pesar de la inyección de cientos de miles de millones de dólares desde el Tesoro y la Reserva Federal, el sistema financiero sigue alebrestado.
El asesor presidencial David Axelrod dijo en el programa “Fox News Sunday” de televisión, que “los indicios de que el estímulo funciona serán obvios en cuanto empiecen los trabajos en infraestructura y otros programas en todo el país”.
Añadió que “no obstante, se necesitará más tiempo antes de que los efectos (del programa) se noten en las estadísticas del empleo. Es probable que la situación económica empeore antes de que empiece a mejorar”.
Obama, quien calificó la aprobación legislativa del plan económico como “un hito mayor en nuestra senda hacia la recuperación”, viajará luego a Arizona, donde según fuentes de su Gobierno dará algunos detalles de su programa para resolver la crisis hipotecaria.
El presidente estadounidense parece dispuesto ahora a viajar más por el resto del país para movilizar el respaldo de la ciudadanía a sus planes mientras Estados Unidos se encuentra en la peor crisis económica desde la Gran Depresión hace 80 años.
El próximo paso, según analistas, será el detalle de un programa que resuelva el colapso del mercado inmobiliario bajo el peso de hipotecas de alto riesgo, depreciación de los bienes raíces y una marejada de ejecuciones hipotecarias.
El Gobierno de Obama tiene todavía en sus manos el uso de $350 mil millones, la mitad de un salvamento financiero que aprobó el Congreso en octubre a instancias del presidente George W. Bush.
El entonces secretario del Tesoro, Henry Paulson, aseguró a los legisladores que se usarían los recursos para limpiar de los balances bancarios la carga de las hipotecas malhadadas.
Sin embargo, luego se usaron casi $350 mil millones para la capitalización de bancos y la nacionalización de una empresa de seguros.
La inyección de esos fondos no logró que los bancos pusieran el capital a disposición para préstamos, y han abundado las protestas porque las entidades beneficiadas han pagado dividendos jugosos a sus accionistas, bonos abundantes a sus ejecutivos y millones de dólares por la compra de otros bancos.
Se espera que Obama anuncie un programa que usará el resto del socorro de octubre para inyecciones en dinero del Gobierno y del sector privado para que los bancos se deshagan de los “activos tóxicos” y se revitalice el negocio inmobiliario.
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