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Analistas esperan políticas más proteccionistas del próximo presidente de Estados Unidos
Obama plantea desafíos para Costa Rica

• Futuro mandatario podría desincentivar las inversiones de compañías estadounidenses en el exterior

Eugenia Soto y Karen Retana
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Aunque ni Latinoamérica, ni mucho menos Costa Rica, serán temas prioritarios en la agenda de Barack Obama, presidente electo de Estados Unidos; las acciones del nuevo mandatario tendrán un fuerte impacto en el país.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Costa Rica. La victoria de Obama podría significar nuevas reglas comerciales, especialmente si no se aprueban las leyes de implementación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (Cafta) antes de que expire la segunda prórroga el 31 de diciembre.
La potencia mundial es también la principal fuente de Inversión Extranjera Directa. La posición de Obama con respecto a la migración de puestos laborales fuera de Estados Unidos ha sido de un fuerte rechazo, característico del Partido Demócrata al que representa.
En cuanto al turismo, actividad económica con una fuerte dependencia en el mercado estadounidense, la posible flexibilización de las restricciones de viajes a Cuba podría ser a largo plazo una amenaza para Costa Rica. La corta distancia que separa a la isla de Estados Unidos y otros elementos podrían convertirla en una fuerte competidora en la atracción de turistas.
La inmigración ilegal y la guerra contra el tráfico de droga han sido temas marginales en la campaña política estadounidenses, la cual estuvo acaparada por la crisis financiera.
Los aires de renovación en el estilo de política exterior en Washington soplan desde ya, pues los analistas estiman que Obama mantendrá un estilo más multilateralista que su predecesor, George W. Bush.
Aproximadamente el 53% del comercio costarricense se desarrolla con Estados Unidos. La mayor economía del mundo fue el destino de $3.287 millones en exportaciones nacionales durante 2007.
A pesar de la preponderancia estadounidense para las exportaciones locales, el Cafta sigue sin entrar en vigor después de dos solicitudes de prórroga por parte de Costa Rica.
Obama se ha mostrado crítico de los acuerdos comerciales firmados por Estados Unidos como lo demuestra su historial de votos en el Senado. El presidente electo se opuso al acuerdo con Centroamérica.
“Una preocupación que nos debe despertar es que busquen requisitos de carácter laboral y ambiental que en alguna medida sean proteccionistas de los trabajadores de Estados Unidos en demérito a las buenas condiciones negociadas por Centroamérica”, aseguró Nuria Marín, analista de política internacional.
El triunfo de Obama parece poner contra la pared a quienes impulsan el tratado comercial en el país, pues prácticamente sepulta la factibilidad de una nueva extensión de los plazos.
“Un nuevo atraso en la aprobación del Cafta podría traer consecuencias serias en caso que gane Obama por su postura, la cual no está muy a favor de este tipo de alianzas”, aseguró Carlos Denton, presidente de CID-Gallup.
El primer presidente negro en la historia de Estados Unidos podría también reducir los incentivos a las empresas que trasladan operaciones, y puestos de trabajo a países como Costa Rica.
Los $1.024 millones en inversiones provenientes de Estados Unidos el año pasado se traducen en el establecimiento de centros de contacto, fábricas de implementos médicos y desarrollos inmobiliarios en Costa Rica.
“Obama está menos a favor de inversión norteamericana en la región, ya que a su juicio esto representa una pérdida de empleos a nivel local. Posiblemente va a tratar de recortar los beneficios para aquellas empresas estadounidenses que invierten aquí,” aseguró Denton.
El turismo, actividad que genera la mayor cantidad de divisas en la economía costarricense, es también altamente dependiente del mercado estadounidense. El 54% de los viajeros que visitan Costa Rica proviene de este país.
Obama es el candidato que mostró una posición más abierta hacia una normalización de las relaciones con Cuba.
El presidente electo aseveró en campaña que estaría dispuesto a flexibilizar las restricciones de viaje a Cuba para quienes tengan familiares en la isla y a abrir el diálogo con autoridades cubanas sin precondiciones.
Cuba, gracias a su cercanía geográfica y hermosas playas, podría convertirse así en un nuevo competidor de Costa Rica en la batalla por atraer a los turistas estadounidenses.
No obstante, el cambio en sí después de ocho años de gobierno republicano es percibido como positivo por algunos analistas.
“El cambio representa una buena noticia para América Latina, esto debido al distanciamiento que existe en la región en virtud de algunas decisiones que Estados Unidos ha venido tomando, como por ejemplo en el caso de participación en Irak, la no ratificación del Acuerdo de Kioto, la no aceptación de la Corte Penal Internacional”, aseguró Marín.
El nuevo presidente imprimiría un sello más multilateralista a la política exterior de Washington, empezando por el retiro de las tropas estadounidenses de Irak,
“Obama prefiere enfrentar los problemas del planeta junto con los demás países, estimó Francisco Barahona, politólogo.



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