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Obama comienza transición

• Presidente electo se enfrenta a enormes expectativas en un entorno económico difícil
• Demócrata designó equipo encargado del proceso de transición con administración Bush

Washington
EFE

Barack Obama, presidente electo de Estados Unidos, puso ayer en marcha la transición al Gobierno que asumirá el 20 de enero y ofreció el cargo de jefe de Gabinete de la Casa Blanca a Rahm Emanuel, líder demócrata en la Cámara de Representantes.
La tarea que espera al presidente electo se anuncia larga y compleja. La crisis económica requerirá, según reconoció el propio ganador en un vibrante discurso en la madrugada del miércoles, medidas rápidas y contundentes.
Tras demostrar que podía ganar las elecciones, Obama deberá cumplir así sus promesas sobre energía, educación y, más que todo, su propuesta de universalizar el sistema de salud. Además, deberá demostrar que su anunciada subida de impuestos a los más ricos beneficiará al norteamericano de a pie.
Sin embargo, muchos analistas han asegurado que Obama se verá obligado a bajar el tono de sus promesas electorales, en vista de la crisis económica. “Todas sus propuestas van a chocar contra la realidad fiscal del país”, afirmó Theodore Moran, catedrático de finanzas de la Universidad de Georgetown.
Obama tendrá, además de la economía, otras grandes preocupaciones. El prometió en su campaña un calendario para la salida ordenada y segura de las tropas estadounidenses de Irak. Además, dio su palabra de que aumentaría la presencia de Estados Unidos en Afganistán y en la frontera con Pakistán y prometió cerrar la prisión de Guantánamo.
El nuevo presidente, además, tendrá que acreditar que la diplomacia es la respuesta adecuada ante el programa nuclear de Irán, deberá encarar los desafíos de la nueva Rusia y reaccionar ante el empuje imparable de China. Y, quizás, lo más difícil, recuperar el prestigio internacional perdido en los últimos años.
La designación de Emanuel fue la primera medida anunciada por Obama, tras confirmarse a la medianoche del martes que había derrotado a su rival republicano, el senador John McCain.
Emanuel, un firme aliado del presidente electo en Chicago, fue asesor de la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton.
Obama, quien será el primer mandatario negro de Estados Unidos, también anunció su equipo de transición, que será encabezado por John Podesta, ex jefe de Gabinete de la Casa Blanca, y Valerie Jarret y Pete Rouse, asesores de campaña de Obama.
Tras la jornada electoral, el presidente saliente, George W. Bush, quien se mantuvo casi siempre a la sombra del proceso, afirmó que “los estadounidenses pueden estar orgullosos de como los comicios han hecho historia”, al dar la victoria a Obama.
En una declaración en la Casa Blanca, Bush destacó que el resultado es especialmente “alentador” para la generación de estadounidenses de raza negra que vivió los años de la discriminación racial.
“Muchos pensaron que no vivirían para ver este día”, que muestra cómo se han superado las barreras raciales, declaró.
Entre tanto, ayer comenzaron a conocerse los análisis de la elección de Obama, quien dedicó el día al descanso tras la histórica jornada que puso fin a más de 20 meses de campaña.
Uno de esos análisis reveló que su victoria se basó en parte gracias al apoyo del 67% de los hispanos, muy por encima de lo que obtuvo el presidente Bush en 2004.
Obama agradeció ayer, en un mensaje en español, el apoyo mostrado por la comunidad hispana y señaló en su sitio de Internet que: “juntos llegamos a la meta. Juntos le demostramos al país —y al resto del mundo— que el cambio es posible”.
Pero el Partido Demócrata de Estados Unidos no triunfó solo con la victoria de Obama, sino que también con los avances logrados en votos por sus legisladores que el martes reforzaron su dominio sobre el Congreso y le aseguran una gestión sin mayores obstáculos.
Al celebrar esos avances, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, prometió ayer que los demócratas gobernarán el país “desde el centro” para responder a los asuntos más apremiantes de los estadounidenses.
“El país, un país, tiene que ser gobernado desde el centro. Y lo digo como una orgullosa demócrata progresista en el Congreso de Estados Unidos y como presidenta de la Cámara de Representantes”, expresó.
Pelosi delineó las prioridades demócratas en los primeros 100 días de la próxima sesión legislativa: estímulo de la economía, educación de los niños, la cobertura médica, el fin de la dependencia en petróleo extranjero y de la guerra en Irak.
Esas propuestas salieron a flote “porque tenían amplio apoyo bipartidista y porque respondían a las necesidades del pueblo estadounidense, ya sea de izquierda o de derecha”, opinó.
Pero los resultados, aunque negativos para el Partido Republicano en el Gobierno, fueron aplaudidos no solo por el presidente Bush sino también por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
Estas elecciones han sido un “paso extraordinario” para superar las divisiones raciales, afirmó Rice, quien, como Obama, es de raza negra.
“Este es un país que ha recorrido un largo camino en lo que respecta a superar las heridas y hacer que la raza desaparezca como factor en nuestras vidas”, agregó.
Las declaraciones de Rice son más importantes todavía por el hecho de que procede de Alabama, uno de los estados más afectados por la discriminación racial.


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