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• Fideicomisos de desarrollo de obra pública serían una opción muy rentable dentro de su portafolio
Nuevo vehículo de inversión arrancará pronto
• Regulador accede a realizar los cambios para dar agilidad y efectividad a la figura financiera

Los inversionistas tendrán pronto más opciones para diversificar su portafolio, buscar rendimientos y hacer crecer su dinero sin tener que buscar instrumentos fuera del país, dado que los cambios necesarios para que los fideicomisos de desarrollo de obra pública “arranquen y aceleren” están prontos a ser realidad.
El cambio de jefatura en el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero da a las entidades financieras que participarían como estructuradores y administradores de los fideicomisos, y a los inversores mucha tranquilidad dado que el nuevo regulador, Alvaro García, se muestra mucho más dispuesto a revisar lo que los bancos calificaban como “trabas” para el uso de esa figura.
Este tipo de proyectos han sido exitosos tanto para la sociedad en general (que es la usuaria final de ellos) como para las entidades que los administran o los solicitan.
Un fideicomiso de desarrollo de obra pública es un instrumento mendiante le que se emiten títulos para obtener la totalidad o una parte del dinero para levantar una obra. La titularización de flujos es un proceso de estructuración financiera que permite vender derechos sobre flujos futuros, recibiendo hoy (a una tasa de descuento), lo que se espera obtener en el futuro, partiendo de que los flujos sean ciertos y determinados. El administrador del proyecto decide cuánto será el valor del título pensando en el perfil de quienes quieran que inviertan en él.
A manera de ejemplo, el proyecto de generación eléctrica Garabito, que inició su emisión de títulos en 2008, captó $192 millones en tres emisiones que dan a sus inversionistas pagos periódicos trimestrales durante nueve, 11 y 13 años.
“Son muy atractivos. Un Garabito con vencimiento a 2022 paga una tasa del 6,35% anual, mientras que un Cariblanco a 2020 tiene una tasa del 6% anual. Si comparamos este rendimiento con un Bono de Deuda del Gobierno a diez años, la tasa de rendimiento es del 4,85% anual, con relación a un bono Tesoro de Estados Unidos (título de referencia internacional) a diez años, que paga un 3% anual”, dijo Jorge Porras, gerente de Aldesa Fideicomisos.
En el caso de los dos ejemplos anteriores el pago proviene de los flujos normales del Instituto Costarricense de Electricidad al inicio y cuando los proyectos arrancaron con la venta de energía de cada uno, lo que los hace autosostenibles.
Actualmente, varios proyectos de carreteras y puentes podrían estructurarse para ofrecer al inversionista rendimientos similares a los de Garabito.
Otro de los atractivos de estos títulos es que tienen series de largo plazo por ejemplo a diez o 12 años lo cual los convierte en títulos interesantes para los fondos de pensiones, o para carteras de inversión individual.
“Además, el tener un premio tan atractivo los convierte en títulos con muy buena liquidez en tanto que si un inversionista necesita salir a venderlos va a encontrar buenas opciones para colocarlos.
Actualmente, en Costa Rica hay cinco proyectos de titularización inscritos en la Superintendencia General de Valores por un monto de $371,5 millones, la mayoría de estas inversiones son para el desarrollo de proyectos de energía del Instituto Costarricense de Electricidad, como Peñas Blancas, Cariblanco y Garabito, los más pequeños son de vivienda.
Para el Gobierno en sí, los fideicomisos para desarrollo de obra pública son instrumentos que facilitarán canalizar los recursos de inversionistas hacia proyectos de inversión que el país requiere para superar el rezago que tiene en esta materia.
“El déficit de infraestructura supera los $10 mil millones. Hay que entender que si no hacemos esas obras es muy difícil generar desarrollo con dinamismo. No hay duda que debemos hacerlo. Hay que facilitarlo”, explicó García en una reciente entrevista a LA REPUBLICA.
“La escogencia de proyectos rentables y seguros, será una consideración importante para el éxito de la figura, que complementada con una adecuada distribución de los riesgos en los participantes, serán aspectos fundamentales para establecer los niveles de la tasa de interés que estos paguen”, dijo Ronald Vargas, analista de Improsa.
Por su parte, los proyectos de titularización de obra pública presentan como ventajas que “permiten financiamiento y gestión de la obra en sus diferentes etapas, pudiendo darse desde la concepción misma del proyecto y un financiamiento dual: mercado de valores y crédito bancario o de terceros”, explica Lourdes Fernández, directora interina de Banca de Inversión del Banco Nacional.
Existe el temor de que estos instrumentos sean una competencia real de otros productos, como los bonos emitidos por el Ministerio de Hacienda o el Banco Central, y que por ese efecto se produzca un alza en las tasas de interés.
“Ese factor no necesariamente es vinculante, ya que las eventuales emisiones de valores que realicen los fideicomisos son riesgo proyecto y no riesgo Estado, por tanto no todos los inversionistas están facultados para invertir en ellos o se encuentran limitados en sus políticas para destinar sumas importantes a los proyectos”, dijo Mario Rivera gerente general del Banco de Costa Rica, entidad que tiene dentro de su cartera ejecutar importantes proyectos de fideicomiso.
Otros expertos opinan que para que los fideicomisos puedan impactar en las tasas de bonos de Gobierno dependería de las condiciones del mercado de valores a la hora de poner a disposición este producto, así como la estrategia que utilice este gobierno para hacer frente al déficit fiscal.





Carolina Acuña
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