Nuevo presidente argentino gobernará con minoría en el Congreso
AFP/La República
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Mauricio Macri jura como presidente de Argentina este 10 de diciembre con la historia en su contra –desde 1928, ningún presidente que no fuera peronista completó su mandato.

Macri venció al candidato peronista, Daniel Scioli, por apenas 51,3% a 48,7% el 22 de noviembre, poniendo fin a 12 años de gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su difunto esposo. Ahora se propone derogar sus políticas de cepo cambiario, restricciones a las importaciones y subsidios a la energía con una minoría en ambas cámaras del congreso.

Las cosas no empezaron bien. Macri y Fernández se pelearon por el lugar en que se llevaría a cabo el traspaso del mando –el congreso o el palacio presidencial. Fernández acusó al presidente entrante de gritarle por teléfono y se negó a asistir a la ceremonia de jura en el día de la fecha después de que él recurrió a la justicia para hacerla dar un paso al costado anticipadamente. Macri se propuso reducir las facultades de Fernández en tanto ella continuaba designando embajadores y aumentando el gasto en los días previos a dejar el poder. Las disputas podrían ser una señal de lo que vendrá.

Macri tendrá una ardua tarea en ambas cámaras pero su enfoque será diferente en cada una. En el Senado, donde la alianza Frente para la Victoria (FPV) tiene mayoría, las negociaciones tendrán lugar mayormente lejos de Buenos Aires. Macri deberá utilizar su habilidad para proveer fondos discrecionales con el fin de negociar con los gobernadores peronistas que controlan a los senadores de sus provincias.

La cámara baja está más fracturada, en tanto ninguna alianza tiene la mayoría, si bien el Frente para la Victoria y sus aliados ostentan la minoría más amplia con 105 de los 257 escaños. Pro, el partido de Macri, tiene 46 bancas en tanto sus aliados de la campaña electoral, los Radicales, tienen 44. Los peronistas disidentes encabezados por Sergio Massa quizá sean la clave para lograr aquí una mayoría: su alianza tiene 52 bancas.

En algunos casos, es probable que Macri no deba recurrir al Congreso. El gobierno saliente optó el mes pasado por extender la ley de emergencia económica que rige desde 2002 y otorga al presidente facultades para dictar decretos en determinadas cuestiones económicas.

Macri ha dicho que presentará un paquete de leyes en su primera semana en el cargo. Éstas pueden incluir la eliminación o la reducción de impuestos sobre las exportaciones de granos y un aumento del piso para el impuesto sobre las ganancias. Quizá pueda hacerlas votar en el congreso durante un período de luna de miel de alrededor de 100 días en los que a la oposición le costará rechazar sus propuestas sin correr el riesgo de una reacción adversa de la opinión pública, dijo Andy Tow, analista político.

Más adelante, Macri necesitará persuadir al Congreso de ajustar la ley sobre deuda externa para permitirle llegar a un acuerdo con los acreedores no reestructurados cuya batalla legal en tribunales de Nueva York llevó a Argentina a entrar en cesación de pagos por segunda vez en 13 años en 2014. Para hacerlo, necesitará toda su experiencia adquirida durante ocho años de haber gobernado la ciudad de Buenos Aires sin mayoría en la legislatura.

Es posible que Macri se vea ayudado por las divisiones entre peronistas. Las dificultades de la alianza a la hora de lograr quórum la semana pasada para votar más de 90 leyes antes de que Fernández dejara el poder son una señal de fragmentación, dijo Tow.

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