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Nuevo Pontífice, viejos problemas

La feligresía argentina tiene un motivo adicional para celebrar, ya que el sucesor de Benedicto XVI, es de origen argentino, lo que genera un sentimiento de esperanza y de alegría que en su momento vivieron los polacos al conocer el ascenso al trono de Pedro de Karol Wojtyla (Juan Pablo II).
No obstante, la segunda economía de Suramérica ha presentado una serie de problemas económicos y políticos que han llevado a los analistas a recomendar, la disminución de la exposición de los inversionistas en ese país.
La inestabilidad política basada en las tensiones entre el gobierno y los sindicatos, así como algunas provincias ha llevado a su Presidenta a buscar temas alternos para tratar de desviar la tensión sobre los conflictos, como se aprecia en la reciente reapertura de las discusiones por las Islas Malvinas.

Desde el punto de vista económico, el país ha registrado una desaceleración de su economía que ha venido acompañada de una disminución en sus reservas internacionales y un aumento inflacionario. La disminución de las reservas implica un menor respaldo a su economía interna y una mayor percepción de riesgo en los mercados internacionales, lo que aunado a la inflación, refleja un problema de flujo de caja que podía afectar la capacidad del país de cumplir con sus compromisos internos y externos.
El mayor temor que tienen los inversionistas es que Argentina pueda nuevamente incumplir en el pago de los intereses de los bonos soberanos emitidos luego de la reestructuración de su deuda externa.
Vale la pena recordar que en 2002 Argentina incumplió el pago de su deuda externa luego de arrastrar una fuerte crisis económica que empezó a mediados de 1999 y finalizó con la reestructuración de la deuda, que llevó al país a emitir nuevos bonos para tratar de extender un poco el periodo de vencimiento y de esta forma cumplir con los compromisos sin desangrar la economía interna.
Argentina no tuvo mucho éxito en su recuperación interna y en 2007, el gobierno venezolano compró $500 millones en bonos con vencimiento en 2015. Hoy en día la posibilidad de que este escenario se repita es prácticamente nula.
En días recientes, la calificadora de riesgos Moody´s confirmó su expectativa negativa de riesgo sobre Venezuela, por lo que los analistas e inversionistas están a la espera de la misma suerte para Argentina.
Por ello pese a la alegría que viven los católicos en el país austral, su futuro económico puede no ser tan promisorio.

Alfredo Puerta, MBA
[email protected]
Twitter @alfredopuerta

 

 

 

 

 

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