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Más que un nuevo edificio, mañana se inaugura la posibilidad de un cambio de mentalidad estatal y privada sobre las actividades deportivas
Nuevo Estadio, nuevas esperanzas
Imponente estructura arquitectónica será un recordatorio de la importancia del deporte en el desarrollo social, educativo y en la salud pública


La atención que ha captado el nuevo Estadio en La Sabana abre esperanzas al deporte nacional, que carga el lastre de la desorganización y de ser históricamente una actividad que no ha sido prioridad para el Estado.
La espectacular estructura arquitectónica lo convierte en un monumento ideal para el deporte costarricense, pero además es un recordatorio de su importancia para el desarrollo social, educativo y sobre todo de la salud pública.
La efervescencia que ha suscitado la inauguración de este icono donado por China, también despertó el interés de empresas, lo que podría ser visto como una posibilidad de que las actividades deportivas cuenten con mayor nivel de apoyo monetario a futuro.
Es en estas circunstancias que el Estadio Nacional, que se inaugura oficialmente mañana, podría convertirse en un antes y un después para el deporte, que a lo largo de muchas décadas ha estado sumido en el desorden, aquejado por una mala dirección y falta de recursos económicos que permitan a los atletas ticos llevar los procesos que requieren para asomarse al alto rendimiento.
Pese a que los últimos gobiernos, y especialmente el segundo de Oscar Arias, con Osvaldo Pandolfo al frente de esta cartera, trataron de dar un paso al frente en este sentido, aún queda camino por recorrer, ya que hasta el sonado Ministerio del Deporte es todavía una idea sin concretar.
Lo cierto es que en momentos en que se inaugura el Estadio, la mayor parte de disciplinas deportivas nacionales se mantienen estancadas, con un techo bajo a nivel competitivo en el país, y pocas o cero posibilidades de roce internacional que les permita crecer.
Actualmente solo algunas figuras, en forma individual sobresalen gracias al programa de becas deportivas que empezó el Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder), en la administración pasada, y al apoyo del Comité Olímpico Nacional, cuya nueva administración ha procurado un apoyo económico más directo, como ha resultado en los casos de Nery Brenes, en atletismo; Leonardo Chacón, en triatlón, y Kristopher Moitland, en taekwondo.
No obstante, en muchas ocasiones Henry Núñez, presidente del Comité Olímpico, ha sido enfático en que lo que se da a los atletas es apenas un empujón, porque se requiere mucha más ayuda y compromiso de los entes estatales para ubicar a nuestros deportistas en su verdadera dimensión.
Lo que parecen haber olvidado muchos, es que el deporte es una herramienta de política social, al dar atención a sectores rurales alejados, al ser opuesto a flagelos que atacan la sociedad, drogas, pandillas, delincuencia.
En ese sentido, atletas como Brenes, Chacón, Moitland y la misma Hanna Gabriels se convierten en un mensaje positivo para la juventud, de que mediante las actividades deportivas se pueden abrir puertas a un mejor futuro.
“Desde que planeamos cómo sería este Estadio, procuramos que fuera no solo una gran mejora para el fútbol, sino para el deporte”, recuerda Osvaldo Pandolfo, ex viceministro del Deporte, y uno de los principales gestores de esta edificación.
La idea fue, desde un principio, convertir La Sabana en un verdadero parque deportivo, para que se transformara en el corazón del deporte.
“Si juntamos las disciplinas que se pueden practicar ahí, en el Gimnasio Nacional, más el Patinódromo, la natación en la Piscina María del Milagro París, las canchas de softbol, beisbol y voleibol de playa, más los deportes que se podrán practicar en el Nacional suman más de 20”, apunta Pandolfo.
Aparte de eso, el albergue con capacidad para 350 personas propiciará la organización en esa zona de grandes actividades deportivas nacionales e internacionales, y la posibilidad de subsidiar delegaciones de zonas rurales para que puedan venir a competir a la capital.
Por otra parte, la instalación de 32 oficinas para las federaciones nacionales, representa un gran estímulo para la organización deportiva, sobre todo tomando en cuenta que muchas de estas ocupaban destartaladas edificaciones, por sí solas, desmotivantes para los atletas. Ahora, con estos nuevos locales, lo pendiente es procurar mejorar el aporte económico estatal para las diferentes disciplinas, de manera que les rinda más allá del pago de los servicios públicos y la secretaria.
Otro de los aspectos por los cuales aportar al deporte será siempre una inversión, es la relación directa entre la salud y la actividad física. Males como la diabetes, sobrepeso, hipertensión, cáncer, fumado, son preventivamente atendibles con campañas que impulsen a las personas a dejar el sedentarismo.
“Más obesidad nos dice que venimos dejando atrás el ejercicio”, asegura la ministra de Salud, María Luisa Avila, quien considera que se deben realizar campañas que motiven a las personas a por lo menos practicar media hora diaria de ejercicio.
Recordemos que la primera encuesta de factores de riesgo cardiovascular, que se implementó en 2010, a nivel nacional, determinó un 36,1% de sobrepeso y un 25,9% de obesidad entre los encuestados, y que la mitad de la población estudiada realizaba un nivel bajo o nulo de actividad física.
En ese sentido el Estadio podría funcionar como un aula abierta, cuando grupos de estudiantes de escuelas o colegios lo visiten para difundir ese mensaje pro deporte.
“Ese Estadio puede tener muy buen uso educativo”, concluye el ministro de Educación, Leonardo Garnier, quien señala que tanto en el plano deportivo estudiantil, como a nivel de festivales, encuentros y ferias se puede difundir un mensaje positivo sobre el deporte a muchos jóvenes.
A lo anterior se suma la idea de un Museo y Galería del Deporte, dentro del Estadio, para que sea montado y manejado en forma profesional, lo que incluso generaría la presencia de turistas nacionales y foráneos a este reducto.
Por último, se abre la esperanza de un mejoramiento para el deporte debido a que las empresas empiezan a mostrar más interés en relacionar sus marcas con actividades en el Estadio, lo que indirectamente impulsa el desarrollo del deporte.
Es así como se ve un aporte, dichosamente no solo en el fútbol sino en otras disciplinas que requieren igual o más apoyo que el balompié. No obstante, está claro que esa inversión va más allá de un escenario deportivo. Será en la medida que la empresa privada vea organización, planificación y resultados, como el deporte competitivo de nuestro país recibirá el apoyo que requieren sus arcas para por fin despegar hacia niveles a los que otros países del área, como El Salvador y Guatemala, ya están muy encaminados.

Luis Rojas
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Luis Alberto Muñoz
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