Nuevas protestas inundan Atenas
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Nuevas protestas inundan Atenas

Una nueva serie de huelgas y paros contra las políticas de recortes marcó ayer el anuncio del regreso a Atenas de los inspectores de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), encargados justamente de verificar que Grecia está cumpliendo sus compromisos de ahorro.
Tres semanas después de que los expertos internacionales abandonaran Grecia por la falta de avances en la aplicación de esa política de austeridad, la UE anunció ayer que las negociaciones con el Gobierno griego se reanudarán hoy, una vez que Atenas ha mostrado su disposición a meter más la tijera al gasto público.

Los representantes de la "troika" formada por la UE, el FMI y el Banco Central Europeo (BCE) revisarán los detalles de un programa que abarca hasta el año 2014, con fechas y medidas concretas cuyo primer objetivo es rebajar el déficit fiscal desde el 10,5% de 2010 hasta el 7,6% este año.
Ese plan contempla eliminar 150 mil funcionarios, los primeros 30 mil ya este año, que se sumarían a los 170 mil empleados del Estado que han perdido su trabajo en los dos últimos años mediante prejubilaciones o la no renovación de contratos temporales.
La rebaja de las pensiones y sueldos públicos, el aumento de los impuestos, la privatización de empresas o la liberalización de profesiones forman también parte de esta estrategia para reducir la enorme deuda que arrastra el país mediterráneo.
Ya el martes, el Parlamento heleno aprobó con una apurada mayoría de 155 votos a favor y 142 en contra un impuesto extraordinario sobre la propiedad inmobiliaria.
Durante los próximos cuatro años, todos los propietarios de viviendas, independientemente de su situación económica o laboral, tendrán que abonar una tasa que se espera aporte este año 2 mil millones de euros.
Se trata de unos ingresos extras para tapar para cubrir un agujero presupuestario de 1.700 millones que alejaba al país del objetivo de déficit para este año.
Este impuesto ha sido muy contestado en la calle e incluso ha generado malestar en el propio Pasok, el partido socialdemócrata del primer ministro Yorgos Papandréu.
Pese a que los diputados gubernamentales mantuvieron el martes la disciplina de voto, el propio vicepresidente del Gobierno, Teodoros Pangalos, criticó ayer la nueva tasa y denunció que se ha llegado al límite en el pago de impuestos y que él mismo tendrá problemas para pagar ese gravamen.
Papandréu tiene previsto celebrar hoy un Consejo de Ministros para revisar proyectos de leyes pendientes.

Atenas

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