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Lunes 23 Mayo, 2016

 Si bien no tenemos un aparato de administración de justicia perfecto, es uno de los más sólidos de América Latina y debe su independencia al largo proceso de institucionalización

Nuestro sistema judicial y la crítica infundada


Costa Rica goza de renombre a nivel mundial por ser la democracia más antigua y estable de América Latina, la riqueza de su biodiversidad, sus esfuerzos por alcanzar la carbono neutralidad y ser un excelente destino turístico. Pero hay algo más en lo que destacamos: la independencia y transparencia de nuestro sistema de justicia.
Sorprende que haya quienes hacen eco de publicaciones sin fundamento, como la que realizara semanas atrás un medio mexicano, en la cual se afirmaba la existencia de tráfico de influencias y corrupción en la Corte Suprema de Justicia costarricense entorno a un caso, bastante mediático por cierto, y una supuesta investigación que estaría realizando el Federal Bureau of Investigation (FBI) por estos hechos.


Cuando se menciona al FBI, la principal rama de investigación criminal del Departamento de Justicia de Estados Unidos, uno como lector espera encontrar una fuente que lo confirme y las razones que lo impulsan a actuar.
Resulta llamativo también que ese medio no hubiera contactado a ninguna de las personas señaladas en la nota, para solicitarles su versión sobre el tema y ofrecerle al lector lo que los comunicadores llaman “fairness” o, mejor dicho imparcialidad.
Sin fuentes de información que se mencionen en la publicación, las cuales podrían aportarle credibilidad, y sin pruebas de que lo que asevera, surge la interrogante de si se trata de un documento objetivo o si más bien está dirigido a esparcir un rumor, para crear caos donde no lo hay o para presionar al sistema de justicia.
Ante la reproducción de parte de esas afirmaciones en la prensa costarricense, la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia convocó a una conferencia de prensa, en la que, en un acto de transparencia, dejó claras las razones por las que ella y otros magistrados se han abstenido de conocer el caso.
Si bien no tenemos un aparato de administración de justicia perfecto, es uno de los más sólidos de América Latina y debe su independencia al largo proceso de institucionalización, iniciado en la época de 1930.
Y como señala el Primer Informe Estado de la Justicia: “Dentro del largo proceso de construcción institucional del Poder Judicial, los últimos veinte años constituyen una época distintiva. Ha sido un periodo de una intensa dinámica autorreformadora, pocas veces vista en su historia. A diferencia de lo ocurrido en otros países de América Latina, los esfuerzos innovadores fueron liderados por el mismo Poder Judicial, aunque sin duda fueron apoyados e influenciados por organismos internacionales”.
Poco favor nos hacen quienes pretenden socavar la confianza ciudadana en la justicia costarricense. La crítica sana es aceptada, sobre todo si va en pro de trabajar en áreas de mejora; no así la infundada, la que se basa en el rumor, la que busca crear desconfianza en la honorabilidad y la ética de quienes administran justicia, sin demostrar hechos o presentar pruebas.

Mauricio Bonilla Robert
Abogado y notario