Enviar
Miércoles 23 Enero, 2008

Nuestra responsabilidad en las transacciones bancarias electrónicas


Como es comprensible, la seguridad es un tema cotidiano de conversación para todos los seres humanos y por tratarse de una tarea conjunta entre los ciudadanos y los gobiernos, sin duda, siempre deberá tener un papel relevante para las autoridades de un país.
En los últimos meses el tema de la seguridad electrónica ha tomado relevancia en Costa Rica, tanto entre las autoridades de gobierno, como entre los medios de comunicación, las entidades bancarias y, por supuesto, los usuarios de los servicios y productos financieros.
La mayoría de los costarricenses conocemos desde hace un tiempo qué es un fraude informático (Phishing como lo llaman los expertos) y algunos lamentablemente, ya hasta han sido víctimas de esta nueva técnica de la delincuencia organizada, utilizada para despojarnos del dinero que guardamos y que nos ha costado ganarnos a fuerza de trabajo.
Sin embargo, no debemos perder la perspectiva. Puede resultar sencillo culpar de los fraudes informáticos, a los oferentes del servicio de transacciones electrónicas: los bancos. Puede resultar práctico, para algunas autoridades decir que todos los usuarios de los servicios bancarios ofrecidos por Internet, simplemente nos desafiliemos y dejemos de utilizar los servicios electrónicos. No obstante, no omitamos la realidad.
Cada entidad bancaria que pone a disposición de los clientes servicios electrónicos cuenta con altas medidas de seguridad y, constantemente las renueva para retribuir con eficiencia y eficacia la decisión de quienes depositamos nuestro dinero y nuestra confianza en cada una de ellas.
Si lamentablemente, los dueños de lo ajeno se valen de engaños y subterfugios para sonsacar las claves de usuarios y la información personal de los clientes bancarios, no podemos pensar que la responsabilidad es de las instituciones bancarias y que por eso deben ser castigadas con la desafiliación de los clientes.
Resulta urgente que cada uno de los usuarios de servicios electrónicos tomemos medidas para protegernos, medidas que son fáciles de aplicar y que nos ayudarán a resguardar nuestro dinero:
Cambiemos la clave de acceso a nuestras cuentas bancarias con una frecuencia mínima de 30 días, inventemos claves que no tengan nada que ver ni con nuestro nombre, ni con el de nuestros familiares. Evitemos el uso de fechas importantes como cumpleaños, aniversarios, etc. Elaboremos claves que no tengan palabras completas en ningún idioma, pues existen sofisticados programas de ataques electrónicos por diccionario que logran detectar esas palabras. No enviemos por correo electrónico las claves que inventamos para revisar nuestras cuentas, ni nuestra información personal. Evitemos en nuestras claves todos esos datos que pueden ser fáciles de conocer para un delincuente cibernético. Mantengamos absoluta confidencialidad sobre nuestras claves y nuestra información bancaria.
Las entidades bancarias están haciendo lo suyo para garantizarnos más seguridad en las transacciones electrónicas, así que nosotros como usuarios, también debemos tomar cartas en el asunto y asumir nuestra responsabilidad.

Annabelle Ortega Aguilar
Directora Ejecutiva de la Cámara de Bancos e Instituciones Financieras de C.R.
cédula 1-591-009