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Noventa minutos

Luis Rojas
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Lamentable lo de la muerte de Jorge Centeno, hermano de Walter “El Paté” Centeno y por quien se guardó un minuto de silencio ayer en el Estadio Saprissa, antes del inicio del juego.
Lo malo fue que la Doce, para desquitarse de la Ultra, no guardó el silencio mostrando la ya de por sí conocida falta de educación que tienen esta y todas las barras.


Un bonito acto fue el que presentó ayer el Deportivo Saprissa en el medio tiempo. Se trató de una coreografía que fue disfrutada por muchos, aunque a algunos de esos que solo tienen una bola en la mente, no les gustó. En fin, gustos son gustos.
El problema fue que la presentación se alargó mucho, tanto que los árbitros y el Saprissa saltaron al terreno de juego y todavía los muchachos estaban en lo más y mejor; entonces aquellos de solo bola en mente empezaron a rechiflar. En fin, cabe felicitar a esa agrupación y al Saprissa por presentar algo que suma al espectáculo, que por cierto ayer en la cancha no fue muy bueno.


Ronald Gómez estuvo a punto de dejarnos sin Mario Castillo, el fotógrafo de Al Día, tras un empujón que le hizo a Pablo Nassar, quien a la vez se fue encima de los fotógrafos y arrolló al pobre Mario. Aunque “Castillito” no es ningún fortachón, esta vez resistió el embate, se puso de pie y siguió con su trabajo.


Un aficionado manudo, muy enojado, iba diciendo mientras bajaba las gradas que Luis Diego Arnáez mínimo es primo del “Ciego” Oblitas, porque ese cambio de Víctor Núñez no fue malo, sino pésimo. En fin, el Diego habrá tenido sus motivos, pero eso sí, deben ser muy profundos...
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