Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 5 Octubre, 2016

Saprissa y Cartaginés en deuda con sus fanáticos

Desde que Jeaustin Campos fue nombrado técnico del Cartaginés, los enfrentamientos de los brumosos con el Saprissa se adornaron de un morbo extra, que calentaron los dos partidos en que se han enfrentado de temperatura caliente fuera del terreno de juego, pero de escaso fútbol dentro de la cancha.

Los últimos juegos entre Saprissa y Cartaginés, ambos con cero total en el marcador, han sido ricos en verborrea y de poco fútbol. Calientes antes de que se inicie la acción y fríos durante el desarrollo de las confrontaciones.

Esto porque Jeaustin es figura de color morado; fue campeón con el Saprissa como jugador y técnico.

Relacionarlo entonces con el Saprissa es inevitable, máxime si como lo acostumbra, Campos pica y le mete candela al juego frente al club de sus amores, con declaraciones picantes y polémicas que tocan al adversario.

Cuando Jeaustin dice públicamente que Carlos Watson “es un vendedor de humo” y luego agrega que se sabe de memoria lo que están haciendo en el Saprissa “para enfrentarlos”, lanza la carnada al riachuelo para ver qué pez pica y hasta el franciscano de Watson cae en la trampa y se pone a discutir con el colega.

Los previos se calientan; los fanáticos se enardecen; los leales seguidores del Cartaginés acaparan los boletos del siguiente compromiso al punto de romper un récord de recaudación.

El Mourinho tico logra su objetivo y al Fello Meza no le cabe un alfiler; misión cumplida en los previos del cotejo; morados y brumosos se alistan para el combate futbolístico, pero suena el pitazo inicial del silbatero de turno y los equipos se enfrascan en un juego gris, insípido, cargado de faltas que lo cortan a cada rato y pasan y pasan los minutos y terminan los tiempos y no se oye el grito de gol en ninguna de las porterías.

Dos partidos completos sin gol; sin emociones; sin que se produzca lo que muchos califican como el orgasmo de la relación.

Todo se quedó en palabras; en un verbo picaresco; en un duelo oral que calentó los previos pero que no fue capaz de calentar la acción.

90 minutos en el Ricardo Saprissa y 90 minutos en el Fello Meza sin gol; los más fanáticos se frustran; los analíticos reclaman la falta de emotividad; los acomodados salen satisfechos porque todo siguió igual y su equipo no perdió y el par de estrategas justifican el flojo desempeño de sus pupilos con el menú de excusas de siempre.
¡Mucha paja y poco fútbol!