Logo La República

Miércoles, 12 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 04 octubre, 2016



Herediano le tiene la medida puesta al León


Los futbolistas del Alajuelense están obsesionados por derrotar al Herediano, juegan ofuscados, se nublan mentalmente y Hernán Medford, viejo zorro, saca provecho de ello.

Ya ni siquiera les pone dos delanteros para derrotarlos; le basta y sobra con un buen portero, una defensa firme, un volante de garra (Granados) y un 10 químicamente puro como Elías Aguilar para liquidar al León.

Cinco victorias seguidas del Team sobre la Liga, todas con Medford, cuatro de ellas por un gol de diferencia y la mayoría de esas anotaciones recibidas por Patrick Pemberton han sido producto de acciones de bola muerta, tiros libres o confusiones en el área chica rojinegra que su retaguardia no sabe o no puede resolver. Son goles que se dan en molote, tipo mejenga, el balón va y viene, le pega a alguno y entra.

Herediano es letal en bola muerta y aunque el rival se prepara y concentra para no cometer faltas cerca del área grande, la innata habilidad, técnica y dominio del balón de Elías Aguilar las provoca. Al “diez” del Herediano lo bajan con faltas y ahí el Team hace fiesta. El gol de Pablo Salazar la noche del sábado fue de carambola a tres bandas, un gol feo pero valioso y suman cadena los que el campeón nacional le ha hecho a la Liga de forma similar.

La Liga recibe el gol del Team y se nubla.

Da la impresión y el equipo lo transmite, de que el juego se perdió y que será imposible anotarle un par de goles al campeón para darle vuelta al marcador. Con el mínimo resultado en contra y siempre que sea el Herediano el adversario, Alajuelense queda condenado a muerte.

Eso sí, aplaudir y valorar el comportamiento táctico de Guilherme Farinha después de recibir el contraste. Inició el segundo tiempo sin Jorge Claros y metió a Johnny Woodly (tres delanteros y cero volantes de marca); minutos después sacó a Diego Mesén por Jonathan Sibaja y pasó a línea de cuatro, pero no le alcanzó ni para el empate. Lo tuvo Jonathan McDonald y lo desperdició desde el punto de penal.

Sin atrincherarse, el monarca cuidó el 1-0 con sobriedad, tranquilidad, pausa, montado en un soberbio trabajo de Pablo Salazar, un señor defensa quien se lució parando avances verticales de flechas como Madrigal y Guevara, pero sobre todo cortando centros letales en la zona caliente que ya depositan en la red las puntas Woodly y Ortiz. El campeón es puntero.