Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 18 Septiembre, 2015

La exposición mediática de Keylor Navas es impresionante.
Pero… ¿no les cansa?. A mí sí.
Lo interesante es que no se puede responsabilizar solo a la prensa deportiva costarricense de ese tsunami de informaciones sobre las actuaciones del guardameta de la Selección Nacional, porque la prensa deportiva española hace lo mismo.
Que los costarricenses estemos alborotados, en orgasmo perenne y en éxtasis continuo desde que Navas se apoderó de la titularidad en el Real Madrid, es cansado pero comprensible.
Sin embargo en Madrid, Keylor es noticia diaria por otras razones, que van mucho más allá de la publicitada imbatibilidad de su portería. Allá es portada por lo de Casillas, De Gea, Florentino, Benítez y otras yerbas.
En Costa Rica, acapara titulares porque es difícil imaginar que un futbolista costarricense, algún día, sería titular y estelar en el club más reconocido del planeta futbolísticamente hablando.
Sería como tener a un beisbolista en los Yanquis de Nueva York. Este océano de informaciones sobre Navas se entiende y comprende.
Pero cansa.
Cambiando de tema, criticar desde luego el comportamiento del técnico del Alajuelense, Hernán Torres con los futbolistas de Pérez Zeledón, a quienes increpó por la actitud que tuvieron con el colega y compatriota de Torres, Juan Eugenio Jiménez.
El técnico de la Liga hizo eco de las manifestaciones del jerarca generaleño, Juan Luis Artavia, quien en su momento dio a entender que al entrenador colombiano “lo habían botado los futbolistas que no fueron honestos con él”, y entonces, Torres aprovechó el juego entre manudos y generaleños para reclamarles a los jugadores del sur ese comportamiento.
Desde luego que líderes del plantel como Félix Montoya y José Garro quedaron sorprendidos por la “regañada” del timonel manudo y reclamaron públicamente esa actitud.
El técnico del Alajuelense no negó que se dieron estos hechos al término del juego y apoyó su comportamiento en lo que dijo en su momento el presidente de Pérez Zeledón.
Nos parece que el señor Torres equivocó el camino y confundió las cosas. Por más colombiano que sea y el cariño y la amistad que le profesa a su colega Jiménez, el partido de fútbol no era el momento y menos la ocasión para sus reclamos. Se comportó como un intruso en un asunto doméstico de otro equipo de fútbol, donde nadie le estaba pidiendo su opinión.

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