Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Lunes 7 Septiembre, 2015

El entorno está repleto de comprensión para Óscar Ramírez.
Tuvo que hacerse cargo de la dirección técnica de la Selección Nacional a la carrera y preparar un juego amistoso contra una de las potencias del fútbol mundial.
La misión no era cajeta.
Contra el reloj, el entrenador trató de ganar minutos y formó una base con jugadores que condujo a su paso como técnico del Alajuelense. Seis jugadores rojinegros, de antes y de ahora se uniformaron con la Tricolor y por ahí fue que empezó el orden que mostró el equipo. Pemberton, Acosta, Pipo, Matarrita, Venegas y Ureña. Cinco mundialistas de Brasil 14 harían el resto: Gamboa, Duarte, Celso, Tejeda y Ruiz.
La planificación contra las cuerdas funcionó en la parte que al Macho le urgía que funcionara: la zona de retaguardia y falló o no funcionó en la zona donde el propio estratega reconoció “faltó profundidad”: el ataque.
¡Qué lástima que a ningún jugador de la Sele se le ocurrió rematar a marco, aunque fuera por vara!
Celso, Venegas, Matarrita, incluso David Guzmán el ratito que jugó, debieron disparar a marco desde alguna distancia, para que la estadística no mostrara ese repudiable: cero remates a gol de la Sele, números fríos que deslucen cualquier presentación.
Bueno, hubo un remate a marco que fue gol y lo hizo el capitán Bryan Ruiz, pero al juez canadiense se le ocurrió anularlo. Si lo aprueba, nos hubiera lavado el rostro ofensivo del equipo.
Después del chaparrón del primer cuarto de hora, donde el tanque Hulk metió un gol y Pemberton salvó tres más, la retaguardia nacional se armó desde Gamboa hasta Tejeda y empezaron a controlar los embates brasileños, una formación que junta el tecnicismo de David Luiz, Marcelo, William y Douglas Costa, con la potencia de Miranda, Luiz Gustavo, Lucas Lima y Hulk.
El cohete Cristian Gamboa le dio a entender a Marcelo que si quería sobrepasarlo tenía que volar; Acosta se dio a respetar frente a Hulk, el Pipo se reeditó tras la “torta” del gol y Duarte lució sobrio como padrino de juego del novel Matarrita.
Dos apaga incendios llegaron a proteger la residencia de las llamas: Tejeda y Celso y en este auxilio fue que abandonaron la zona de ataque porque se aislaron de Ruiz y Venegas y estos a su vez de Ureña lo que produjo esa carencia de ataques. ¿Cómo arreglar esto para mañana?
Lo comentaremos en la Nota del martes.

[email protected]