Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 26 Marzo, 2013

Es muy común en las salas de redacción de los medios de comunicación meter a algún personaje en el congelador.
De pronto los periodistas nos encontramos frente a una persona incómoda, polémica, majadera, necia, que se pasa enviando notas a los periodistas reclamándolo todo, protestándolo todo, inconforme con todo y es cuando llega la orden de arriba. ¡Metámoslo en el congelador!
Y el nombre de ese hombre o mujer, prácticamente desaparece del mapa.
Tano desea meter en el congelador el congelado partido en Denver, Colorado. Demasiada nieve pasó sobre el puente.
Prefiero aferrarme a que perder en los Estados Unidos era un resultado lógico; en siete presentaciones de eliminatoria solo sacamos dos empates (esto nos lo aclararon en su momento Federico Reyna y Juan Carlos Arguedas) y sumamos cinco derrotas, seis con esta última.
De manera que más que derramar lágrimas por el escandaloso traspié en Denver, aprovechar que la matemática fue generosa con las proyecciones y pretensiones de la Selección Nacional, que sigue viva y pateando hundida en el último lugar de la hexagonal.
Y está viva y está pateando, gracias a los empates de México en Honduras y Panamá en Jamaica.
A como está la clasificación entonces, no hay más remedio y no hay otra que ganar esta noche a Jamaica, una victoria presupuestada, pero que hay que conquistarla al final del partido y nunca jamás, antes de jugarlo.
¡Qué no cunda el pánico, grita el Chapulín Colorado!
Que no cunda el exceso de confianza y mucho menos el nacionalismo barato, que de pronto ha inundado a los ticos por el drama e injusticia en Colorado.
Mientras Costa Rica prácticamente se está jugando su participación en Brasil en este partido, su rival anda de paseo por estas tierras, sin ninguna presión y como dicen popularmente, no tiene nada que perder en el juego y sí mucho que ganar. Perfectamente podría convertirse en un rival complicadísimo.
Ojalá que Jorge Luis Pinto acierte con la formación del equipo; ojalá que la Tricolor prosiga su gran segundo tiempo en Panamá, cuando se sacudió un 2-0 en contra; ojalá repita su gran “partido” en la nieve de Denver, porque si se juntan estos tres factores futbolísticos y se agrega la bonita comunión que finalmente se firmó entre los aficionados, el equipo y el técnico, podemos estar en puertas de una relevante victoria que nos dé oxígeno en la clasificación.

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