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Sábado, 19 de septiembre de 2020



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Viernes 07 diciembre, 2012


Ayer por la mañana leímos en un periódico, que en el partido entre Limón y Alajuelense a Ricardo Harris “le faltó astucia en ciertas jugadas y sufrió con las incursiones de Cristopher Meneses”.
Luego, sobre Meneses, escribe que: “al igual que Salvatierra, se limitó a cumplir con las labores defensivas”.
Curioso no.
¿Cómo hizo entonces Meneses para atacar a Harris?
Por ahí también leímos que Kurt Bernard: “no aprovechó las jugadas a balón detenido para golpear el marco erizo”.
Agrega que fue “lento en su accionar”, pero le dieron la calificación más alta de todo el equipo. Nota 7. (¿?).
Si mal no recuerdo, Patrick Pemberton tuvo dos acciones determinantes, cuando desvió al tiro de esquina un remate de tiro libre de Bernard y en otro disparo de este mismo jugador, la bola por poco sorprende al portero manudo adelantado y tuvo que rechazarla con apremio.
Me imagino que por esto y por meter a Limón a jugar los mejores minutos del partido, se calificó a Bernard con buena nota, aunque quizá otro, escribió que no hizo nada bueno.
Los lectores merecen respeto y cualquiera se equivoca; personalmente meto la pata todos los días y a cada rato, pero, escribir por escribir no es buen consejo.
Decíamos en nuestra nota de ayer que consideramos la semifinal entre manudos y limonenses cerrada y no vemos por dónde el equipo de Luis Fernando Fallas pueda darle vuelta a la tortilla.
Lamentablemente y lo acusó el propio estratega de los verdes, a sus discípulos les faltó actitud en la primera parte y dejaron pasar 45 minutos cruciales en una serie tan corta.
Somos del criterio que se los comió la cancha. Miles, incluyendo a mis compañeros de deportes, Luis Rojas y Cristian Williams, no consideran que jugar en el Estadio Nacional haya perjudicado al anfitrión, aunque no encuentran las causas para el gris desempeño de Limón en esa etapa.
Quedó claro que el Alajuelense hizo una labor de telaraña para ir envolviendo, al mejor estilo de Oscar Ramírez al inquieto mosquito picador. Para lograrlo, la posesión del balón resultaba clave y los rojinegros supieron controlarlo, cuidarlo, pasarlo y si se perdía, retroceder a ocupar las posiciones defensivas.
Todo el bloque de retaguardia del Alajuelense jugó de maravilla, por méritos propios y porque también, la endemoniada tripleta ofensiva de Limón formada por Cameron, Cooper y George, lejos de convertirse en tromba, fue ligera llovizna que ni mojó, ni inquietó.

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