Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 21 Noviembre, 2012

Cristian Williams les preguntó a dos periodistas deportivos del programa Estadio Once, que escogieran al mejor director técnico del campeonato hasta hoy, la fecha 21: uno dijo que Oscar Ramírez; el otro que Luis Fernando Fallas.
Respetables las dos respuestas y puede que verdaderas.
Sin embargo, si mi colega me hubiera hecho la pregunta a mí, hubiese respondido que Orlando de León.
En un campeonato tan discreto, irregular, modesto y de tan escasa calidad de fútbol como el nuestro, debe resultar muy fácil ser entrenador de equipo grande.
Si bien es cierto ser técnico de Alajuelense, Saprissa y Herediano conlleva cargar a la espalda una presión semanal que no afecta a técnicos de equipos más pequeños, la parte que facilita es la integración de las nóminas. Mínimo, estos entrenadores de equipos grandes tienen dos jugadores por puesto de primer nivel y hasta tres. Pueden jugar con varias alternativas y cuentan con muchas más variables para darles otro curso a los partidos que se les complican, con solo volver la mirada a la reserva.
No sucede lo mismo en los equipos chicos y de los clubes modestos de este campeonato, no dudo por un instante que el de nómina más débil es Carmelita. La planilla que conduce Orlando de León es más débil que la de Puntarenas, San Carlos, Cartaginés, Uruguay y Belén, y sin embargo, el “ojo de tigre” la tiene a seis puntos del último lugar, que no son muchos, pero si repasamos que entre Carmelita (noveno lugar) y Puntarenas (décimo segundo), se instalan brumosos y toros, dos clubes con nóminas mucho más reforzadas y consistentes que la carmela, sin duda es meritorio el trabajo de don Orlando.
Carmelita era mi candidato al descenso; así lo anote en los pronósticos de esta Nota, pero conforme se desarrolla el campeonato y sobre todo, comparando nóminas, nos parece que a Orlando de León le debe costar mucho más en cada fecha no sucumbir, pescar puntos, defenderse como gato patas arriba, sostener victorias mínimas; en fin, un trabajo y un esfuerzo supremo que pasa inadvertido, pero que la clasificación del campeonato lo señala como muy bueno.
No olfateamos a ninguno de los otros 11 técnicos de nuestro campeonato, que tenga que padecer estas limitaciones del estratega charrúa bajo el comando técnico de equipo tan pequeño y eso revaloriza su trabajo.

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