Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 2 Noviembre, 2012

El clásico llega en excelente momento en cuanto a la clasificación, pero en pésimo momento en cuanto a la calidad de fútbol que exhiben sus protagonistas.
De aquel Alajuelense arrollador de pretemporada que volcó el 99% de los pronósticos de la prensa deportiva a señalarlo como favorito a la corona, queda poco. Solo rescatar que va de primero en la tabla.
Del Saprissa, resaltar que lleva tres victorias consecutivas; nueve puntos en fila que lo instalaron a solo una unidad por debajo de los manudos. En cuanto a acumulación de puntos, estamos en puertas de un clásico intenso, pero el fútbol que muestran los discípulos de Oscar Ramírez y Daniel Casas deja mucho que desear.
Hasta la fecha el comportamiento de estos equipos no gusta a sus parciales; hace rato que Saprissa y Alajuelense no juegan un partido en el que sus seguidores salgan contentos.
Calificativos como que Saprissa gana pero no juega a nada y Alajuelense luce medroso, inconstante y sin línea delantera son comunes.
Para no ir muy largo, los futbolistas manudos y morados fueron objeto de rechifla de sus parciales en su última presentación.
Saprissa no le hacía un gol al Uruguay y sus aficionados estaban impacientes en las gradas y al Alajuelense se le iban los minutos y el partido ante Belén, sin hallar la ruta a los cordeles. Estos dos juegos retrataban el irregular paso de los dos grandes en el certamen.
La lógica dicta que si Alajuelense va de primero y Saprissa segundo, a solo un punto del líder, los seguidores de este par de equipos deben lucir la mar de satisfechos por el desenvolvimiento de sus clubes, pero es todo lo contrario.
Al Macho Ramírez se le perdió la hoja de ruta en el camino y Daniel Casas tampoco encuentra la comunión entre su trabajo y el beneplácito de los fanáticos morados, a pesar de que gana y gana y gana.
La paliza de los Tigres al Alajuelense pegó duro; ese resultado no se va a asimilar fácilmente a pesar de que el cuerpo técnico diga que es caso cerrado. Con presentaciones tan pobres como la última ante Belén, esa herida sigue abierta y pasa factura.
Ahora, conocedores que somos de la pasión de los fanáticos de estos equipos, de cero análisis en caso de victoria en el clásico, es esto último curiosamente lo que atrae más de la confrontación. El que triunfe va a borrar de tajo, toda la mediocridad del preámbulo y que viva la Pepa.

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