Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Sábado 6 Octubre, 2012


La victoria del Herediano 2-0 sobre Limón, es un testimonio de vida dentro del fútbol costarricense y sobre todo, una lección para muchos directores técnicos que dirigen en nuestro insulso campeonato, de que jugar al fútbol no puede resultar tan complicado como esos entrenadores lo pregonan.
El fútbol es un simple y emotivo juego que nació para disfrutarlo y no tanto para teorizarlo, ni satanizarlo con complicadísimas formas de jugarlo, dibujadas en pizarrones y en prácticas interminables e incluso microciclos que no conducen a nada.
Cuando uno escucha al 95% de los entrenadores costarricenses, justificar con decenas de argumentaciones técnicas y tácticas los descalabros o pésimas presentaciones de los equipos que dirigen, será bueno que repasen esta victoria de honor, de coraje, de moral, de vergüenza deportiva de los jugadores del Herediano, que saltaron al terreno de juego dentro de un entorno infernal y derrotaron a un rival empinado que venía de triunfar por dos ocasiones consecutivas.
Sin entrenarse, sin charlas teóricas, sin salarios, sin agua, sin luz, sin estadio, hasta el cuello de obligaciones personales cada uno de sus jugadores en sus respectivas familias, pero repletos de honor y de amor hacia un legendario uniforme que merece respeto, y que está siendo irrespetado por su actual administración, los jugadores del Herediano ofrecieron una de las páginas más brillantes, por su significado, en la historia del fútbol nacional.
El otro punto a discutir y que cuesta entender, nos remite a ese plazo tan largo que se dio para que se de el arbitraje en esta institución.
No puede ser posible que con más de 50 familias muriéndose de hambre, por la irresponsabilidad repetitiva de un patrono moroso, el Estado no proteja a estos obreros futbolistas con leyes o decretos más emergentes.
Cada hora, cada minuto, cada segundo, los costarricenses leemos, oímos y vemos las noticias de que el Herediano puede desaparecer, que su brillante historial está en la cola de un venado, que es asunto de que se combinen un par de situaciones para poner un candado al Rosabal Cordero; somos testigos diarios de este descalabro, y no existen leyes que puedan sacar a los mercenarios del templo y se le entregue la administración del club a un grupo sano, que existe y que está dispuesto a recoger la braza.
¿Por qué con este drama, un arbitraje a 160 días y no a dos o tres semanas?

[email protected]