Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 22 Septiembre, 2012


Cuando muchos peloteros ya están cuidando nietos o buscando trabajo dentro del organigrama de alguna de las franquicias de Grandes Ligas, Omar Vízquel, el más grande short stop que he visto en mi vida, fichó a los 45 años de edad con los Azulejos de Toronto.

Después de vestir por 11 temporadas el uniforme de los Indios de Cleveland, con el que ganó varios títulos divisionales y disputó las series mundiales de los años 95 y 97, cercano a los 40 abriles, dado que Omar nació en Caracas el 24 de abril de 1967, el “Little O”, como se le conoce, inició un peregrinaje por varios equipos que lo llevó a los Gigantes por cuatro temporadas, Vigilantes una campaña, Medias Blancas dos años y ahora con los Azulejos, equipos en los que no ha sido titular, pero ha servido como “utility”, o sea, el beisbolista comodín que juega todas las posiciones del “infield”.

Esta semana, Omar Vízquel, mi ídolo deportivo, seguro Miembro del Salón de la Fama de Coopertown, Galería a la que ingresará en su primera postulación y con una votación arrolladora de la prensa especializada, no desaprovechó la oportunidad que le brindó el destino y superó al mítico Babe Ruth, en la propia casa del equipo con el que brilló “El Bambino” durante su carrera, el Yankee Stadium , en la lista de jugadores con más imparables en la historia del béisbol de las Grandes Ligas.
Un sencillo y un doble en el cuarto y octavo capítulo ante Andy Pettitte y David Robertson, respectivamente, le permitieron a Omar, arribar a 2.874 imparables de por vida en las mayores y colocarse en solitario en el puesto 41 entre los líderes históricos del renglón en la gran carpa.
“Pienso que cuando uno conecta un hit para empatar a uno de los mejores bateadores del béisbol, es una sensación maravillosa. Ruth ha sido una leyenda del deporte desde hace mucho tiempo y el mencionar mi nombre junto al suyo sencillamente me hace sentir muy inferior”, dijo modestamente Vízquel.
Omar Vízquel se mantiene como un chiquillo; en sus ratos libres pinta y lo hace muy bien; sus cuadros son cotizados. Ya no tiene poder para sacar la pelota del parque; no suma jonrones en esta campaña, pero en 56 partidos jugados, ha conectado 33 hits, 4 dobles, un triple y tiene promedio de .234. Diez veces “Guante de Oro”, es capaz de que se le ocurra jugar una temporada más y varios equipos correrán a firmarlo.
¡Vízquel es grandioso!

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