Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 17 Septiembre, 2012


¡Frenados los tres punteros!
Oscar Ramírez y Claudio Jara se frotaron las manos al terminar la noche del sábado y quizá miraron a sus respectivos equipos en la cima de la clasificación, tres puntos más arriba que el Saprissa, que acababa de caer ante su nueva bestia negra, el Santos de Guápiles.
Sin embargo, tanto manudos como florenses, apenas pellizcaron un empate en sus partidos frente a Puntarenas y Belén y, paradójicamente, con este par de igualadas, el Monstruo recuperó un par de los puntos que dejó ir en La Sabana.

La cúspide se apretó porque no solo fueron cortadas las eventuales fugas de los dos clubes provincianos, sino que el Cartaginés dijo presente y con la segunda victoria al hilo desde que lo entrena Odir, cazó al Saprissa en lo que sería, por ahora, un tercer lugar.
Odir Jacques, aparte de arriesgado estratega es un tipo con suerte; este par de victorias seguidas frente a Puntarenas y Uruguay se logran en dos partidos en que sus rivales merecieron mucha más suerte. Escrito de otra forma, ni chuchequeros, ni lecheros merecían perder ante los brumosos; sin embargo, las seis unidades se fueron para la Vieja Metrópoli y ahí está el Cartaginés a un paso de la cima.
Odir tiene ángel; está tocado; todo le sale.
La parte media de la clasificación está repleta de inquilinos.
Solo saquen la calculadora y miren cómo del penúltimo lugar, el Uruguay, con diez puntos, al quinto puesto, Belén con 13 unidades, pues están esos tres puntos de diferencia, tan escasos que se pueden desaparecer en un solo partido. Habitan en este hospedaje lleno de habitaciones, Belén, Santos, Carmelita, Limón, Pérez Zeledón, Puntarenas y Uruguay.
El único equipo que se estacionó fue San Carlos, que sigue recibiendo goles al por mayor y ayer fue Carmelita el que le metió cuatro. Los Toros ya no embisten a nadie y ni siquiera aquel refrán de que toda escoba nueva barre bien, les encajó, porque Johnny Chaves debutó con estrepitosa derrota y lo que le encajaron fue ese cuarteto de goles que hunden a los rojos en el sótano, ahora a cuatro puntos de Uruguay, pero a siete de Belén.
Entonces, las distancias se hacen más largas, tanto o más que la extraña agonía de este cuadro norteño, otrora valiente e hidalgo y hoy, dócil víctima de rivales de todo calibre, débiles y poderosos que hacen fiesta frente a sus narices.

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