Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 15 Septiembre, 2012


Por ahí leí algunos reclamos solapados de varios reservistas de Liga Deportiva Alajuelense, que se empiezan a preocupar por la falta de acción y de oportunidades de juego.
Muy a lo tico y como para que no se les enoje su entrenador, Jorge Gatgens, Francisco Flores, Jorge Davis, Kenneth García, Walter Chévez y Steven Calderón entre otros, transmiten la frase acostumbrada de que siguen trabajando fuerte a la espera de una oportunidad, que a varios de ellos no les llega a pesar de que el Alajuelense le cede jugadores a la Tricolor y otros están lesionados o suspendidos.

Jugando ratitos es difícil hallar ritmo es la queja colectiva y no hay duda de que los más nuevos en la planilla como García y Flores, tendrán que uniformarse de paciencia y tolerancia y pedir consejo a los más viejos en esto, como Chévez y Calderón que vegetan en la banca del equipo.
Cristian Lagos que sigue metiendo goles en Santos y es el máximo goleador del campeonato; Minor Díaz que ayudó como delantero de relevo a la campeonización del Herediano y Carlos Clark, uno de los puntos más altos hoy de Belén, sufrieron en el Alajuelense el mismo calvario que hoy afrontan varios de los reservistas manudos, a los que Oscar Ramírez no se decide otorgarles rol de estelaridad.
Respetamos el trabajo del cuerpo técnico rojinegro, pero cuando uno mira por ejemplo, cómo Odir Jacques sin pensarlo dos veces da rango de titularidad a novatos como Elías Aguilar y Daniel Ramírez y el mismo Daniel Casas revoluciona la alineación del Saprissa, en mucho por ceder titulares a la Tricolor, pero también por la derrota ante los belemitas y presentaciones irregulares en varios partidos, es difícil comprender e incluso avalar las decisiones del Machillo, tan repetitivas en esto de no dar muchas oportunidades de jugar a los nuevos integrantes del equipo.
Entiendo que en las pretemporadas es él quien recomienda fichajes; pocos o ninguno de estos futbolistas le han sido impuestos por la dirigencia, lo que dificulta mucho más la comprensión al comportamiento del técnico.
Estas decisiones de Oscar Ramírez, repletas de ejemplos porque estamos citando los nombres de muchos jugadores relegados al ostracismo, nos demuestran dos cosas: una, que el Macho es un entrenador bien complicado y segundo, que no confía en las capacidades de sus futbolistas suplentes, porque eso son todos estos: suplentes.

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