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Martes, 13 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 23 agosto, 2012



Ya, ya, ya viene el 5-5.
Ahoritititica los entrenadores se van a tragar al único delantero.
Actualmente se está jugando un 4-1-4-1 casi que disfrazado.
Línea de cuatro en defensa y delante de ellos un medio de marca. Cuatro mediocampistas mixtos, o creativos o constructores o lo que sea y delante de ellos, un aislado atacante.
La moda es jugar con un punta y a sus espaldas, dos jugadores de llegada. Pero, a ese punta, ya varios estrategas buscan desaparecerlo.
Vicente del Bosque fue uno de los primeros cuando presentó en la Eurocopa a una España, campeona del mundo sin atacantes.
Cuando decimos sin atacantes, hablamos de atacantes natos. Hablamos de típicos números nueves; de delanteros naturales, goleadores y no de mediocampistas talentosos, cuyo talento, valga la redundancia, les permite jugar muy bien en cualquier puesto, suponemos que menos portero.
El Chino Silva y Cesc Fábregas son tan buenos que el Bigotón los pone de volantes de marca, creativos o atacantes y juegan sobrados.
En el modesto campeonato costarricense, Daniel Casas se da el lujo de repetir, con sus hombres lo que aplica Del Bosque; sienta a sus delanteros natos, adelanta en su formación a la línea ofensiva a César Elizondo y Daniel Colindres, dos típicos volantes, “hueveadores”, gastadores de pelota y Saprissa luce sobrado.
Pero por dicha para el fútbol costarricense, tenemos a Odir Jacques; con este estratega todo es diferente; un técnico emotivo, emocional, arriesgado, seguro, sin complejos, siempre juega al ataque, refuerza su ataque, no se intimida por las ausencias de Víctor Núñez, Jorge Barbosa, incluso Pepe Cancela y da oportunidad de acción a noveles jugadores como Elías Aguilar y Daniel Ramírez, sin tanto “mate” como sucede en otras tiendas, donde tienen a futbolistas jugando ratitos desde hace dos o tres temporadas, como Steven Calderón en la Liga.
Jorge Luis Pinto igual a casi todos: Saborío arriba solo y dos a su espalda: Bryan y Campbell.
Sinceramente no creemos que pasen ni tres años, para que desaparezca definitivamente el centro delantero típico. Se va a jugar con un cinco-cinco, solo para que a los técnicos no los despidan muy rápido. Se trata, simple y llanamente de no perder y si no se pierde, aunque no se juegue a nada, el trabajo se mantiene.

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