Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 30 Julio, 2012


Ubiquémonos y no busquemos excusas.
Ya escuchamos a un deportista que representa a Costa Rica en los Juegos Olímpicos con la justificación cuatrianual.
“Es que Estados Unidos invierte millones de dólares en la preparación de sus nadadores y nosotros no.
Es que Guatemala y El Salvador invierten millones de dólares en la preparación de sus atletas y nosotros no”.
¡Ubiquémonos!
Ningún costarricense sobrio y consciente va a exigir medallas olímpicas. Bienvenidas las proezas individuales de las hermanas Poll.
Pero tampoco exhibamos ridículos, como eso de quedar de últimos entre todos los últimos.
Lo que debemos exigirle a cada uno de los deportistas que nos representan en Londres, lo mínimo que se les puede pedir, es que mejoren sus tiempos en las competencias individuales, ganen al menos su primer combate y en los deportes colectivos que saquen resultados decorosos aunque pierdan y si vencen en el primer juego, pues bien y gracias.
¿Qué es lo que deben y tienen que hacer los atletas costarricenses?
Lo que hizo ayer el nadador Mario Montoya.
¡Mejoró su tiempo en un segundo!
¡Bravo Mario, así se hace!
Qué nuestros deportistas mejoren en un segundo, vale la pena su participación. Todos saben y conocen que a nivel olímpico las preseas están para las potencias, con las excepciones que desde luego se van a presentar dentro de esta masiva competencia.
Andrey Amador lo hizo bien, Mario Montoya también.
María Laura Meza fracasó, aunque ella no fue la que puso excusas.
Montoya salió feliz y orgulloso de la piscina. No clasificó, pero mejoró su tiempo. Un segundo menos, que en natación son como 20 kilómetros.
De manera que sería grato no volver a presentar excusas en todo lo que resta de competencia.
El deportista que mejora su marca personal, que grite de satisfacción, que nuestro país sabrá reconocérselo, pero por favor: cero excusas trilladas.
La delegación de Costa Rica, pequeña y modesta, no viajó a Londres a competir contra China; viajó para que cada atleta se derrote a sí mismo y si no lo logra, reconozca que fracasó y no responsabilice a la falta de dinero en su preparación.
El Comité Olímpico preparó de buena forma a los atletas que están en Londres. Toca a cada uno de ellos responder en sus respectivos escenarios de lucha y bregar por mejorar tiempos, marcas y duelos individuales y colectivos que superen lo que marcó el pasado.

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