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Sábado, 17 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Jueves 05 julio, 2012



Terminemos el tema de ayer, pero antes un comercial que tiene que ver algo con esto.
Me llamó Yashín Quesada para informarme que esta noche a partir de las siete en Canal 13, repetirán el programa “Intimo”, una entrevista que el colega me hizo, donde repasamos detalles de mi vida personal, incluyendo desde luego la tragedia de mi alcoholismo.
Se lo recomendamos.
Ser alcohólico no es una vergüenza. No reconocerlo; una desgracia.
No tengo que sentir pena, ni estigma porque se me haya “pegado” una enfermedad por beber guaro; a otras personas les da sarampión, diabetes, un infarto, cáncer. A Tano le dio alcoholismo y punto. No hay ninguna valentía en publicarlo, reconocerlo y menos estigma en serlo.
Decíamos ayer que entre el 23 de junio y el 1° de julio viví emociones fortísimas, positivas y negativas porque se juntaron la serie entre los Yanquis y los Indios, que fuimos a verla completa en el Yankee Stadium y los juegos de Italia en la Eurocopa.
En el tercer partido de béisbol, la Tribu llenó las bases en la apertura del noveno episodio y con dos outs llegó a batear su mejor jugador, Asdrúbal Cabrera, llamado al Juego de Estrellas del próximo martes. Un hit y Cleveland podía ganar el juego, aunque a los Mulos les quedaba un turno de bateo. Hay que estar ahí sentado, con 54 mil almas en completo silencio y uno cruzando los dedos para que Cabrera la pegue y sentir la adrenalina ardiendo. Murió con un “fly” a los jardines; al día siguiente Italia le mete dos a cero a Alemania y uno pasa del pesar al éxtasis.
Regresamos a casa y España aplasta a los azules: frustración, dolor, lágrimas.
Todo, todo, todo fue emocionantísimo y como decía ayer, siendo Tano un enfermo emocional… ¿cómo no se toma un trago?
No me lo tomo porque estoy programado para no tomar; porque en AA me enseñaron a vivir feliz sin beber; porque se me quitó la obsesión por la bebida; porque gracias a los Doce Pasos hoy mi vida es gobernable.
Porque dejé de pelear con el guaro, porque acepté mi derrota ante un rival que siempre me noqueó; porque al aceptar esa derrota y someterme a un tratamiento para atender la enfermedad logré la más grande de las victorias. ¡Encontré la sobriedad!
El mensaje que deseo dejar a los amigos y amigas que hoy sufren la desgracia del alcoholismo, es que se puede ser feliz sin beber y estar en entornos repletos de alcohol, experimentado decenas de emociones y no se bebe. Busquen ayuda amigos, vale la pena.

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