Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 12 Junio, 2012


Muchas gracias a los lectores de mi Nota, que en numerosos correos me hicieron ver lo mal que ando en geografía. Manifesté en mi comentario de ayer que Guyana era una isla y de inmediato llovieron las correcciones.
A manera de anécdota les cuento que en las pruebas de bachillerato, este columnista sacó nota de 100 en el examen de Geografía e Historia y no llevé “forros” a la prueba, de ahí que supongo, el paso de los años pasa factura y nos hace cometer errores en este caso “geográficos”, tan descomunales como el aquí reseñado.
Costa Rica juega esta noche en Guyana contra la pared y apenas iniciándose la eliminatoria. El empate que nos sacó El Salvador obliga al triunfo en Guyana y para conquistarlo, es urgente que Jorge Luis Pinto se pellizque y acierte en la formación del equipo.
El fútbol es tan curioso que si Alvaro Saborío mete los dos goles que botó y no se le anula el gol a Oscar Rojas, la Selección Nacional pudo salir de la Sabana con un 5-2 a su favor, resultado que hubiera tapado todos los males. Lamentablemente no fue así y ese empate que nos sacaron los cuscatlecos, desnudó las carencias de un grupo de futbolistas que jugó pésimo contra Guatemala los partidos de fogueo y que entró a la eliminatoria lleno de dudas, que tras el 2-2 no solo persisten, sino que aumentaron.
Es deber y obligación del entrenador poner a jugar bien a ese equipo; es deber de los asistentes de Pinto, los señores Wanchope y Marín, el haber detectado las carencias del equipo y que no les tiemblen la voz y el pulso para asistir al técnico en las variantes que urge se den, en una alineación errática y endeble.
Están focalizados los puntos débiles de la alineación; quienes han fallado han sido repetitivos en sus errores; es fácil detectar en qué zonas urgen las variantes. Los costarricenses queremos ver un seleccionado más firme, determinante, coordinado pero sobre todo más fresco.
Si hay que sentar a nombres, que Pinto los siente; que envíe a la banca a los que no lideran, no gritan, no se mueven y no sienten la roja con la pasión que se requiere.
Si queremos ir al Mundial, los seleccionados tienen que jugar como lo hizo Dennis Alas, el capitán salvadoreño (pelón número 14), dejando alma, vida y corazón en la cancha, detalle vital que lamentablemente no transmiten algunos futbolistas de nuestra Tricolor.

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