Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 11 Junio, 2012


Apenas una fecha de la cuadrangular y ya todos los costarricenses con la calculadora en mano.
Si empatamos o perdemos en Guayana, apague y vámonos.
Con un punto o dos y con México en el grupo, adiós Brasil.
Hoy miles de ticos prefieren que México derrote a El Salvador y se escape en la cima de la clasificación.
O sea, les damos a los mexicanos ese primer lugar que las encuestas le señalaban.
México no fue gran cosa frente a Guyana, resultado que debe llamar la atención en el cuartel de la Selección Nacional para que no se lleve un susto y convierta en drama la visita a la isla.
Si derrotamos a los guyaneses sumamos cuatro puntos y si México derrota a El Salvador estos se quedan en una unidad, además de perder en casa.
¡Buenas noticias para los ticos!
Esperaríamos a los mexicanos con mayor optimismo.
El empate 2-2 del pasado viernes fue muy lamentable; resultó desolador no poder mantener la temprana ventaja; no poder matar un juego crucial que se nos puso tan favorable apenas en su madrugada. Prácticamente dos remates a marco y dos goles. Hallar esto tan favorable en un juego eliminatorio y no aprovecharlo fue triste conclusión.
Jorge Luis Pinto tiene que ver cómo hace para inventarse un líder en su zona defensiva.
Urge un futbolista que ordene, que grite, que mande.
Uno siente desde los graderíos que Salvatierra, Umaña, Miller y Oviedo juegan con piernas de gelatina.
Si Giancarlo González sustituye a Umaña que no viajó por lesión, es necesario que el manudo asuma ese liderazgo.
Randall Azofeifa debe reactivarse; debe pesar, moverse, rematar. Qué se sienta que está en la cancha y que no suceda como ante El Salvador que pasó inadvertido. Si les exigimos a los futbolistas extranjeros que juegan en el campeonato criollo que marquen diferencia, igual en la Tricolor, los legionarios deben marcarla y no ser uno más de la oncena.
Nuestro entrenador está enclochado; está trabado; debe liberar alma, cuerpo y espíritu y transmitir esa liberación a sus discípulos.
Seamos más alegres, optimistas y no tan detallistas y calculadores, porque nos estamos cayendo al menor contratiempo. Cuando El Salvador descontó, todo el partido cambió y no debe ser así.
No puede ser que porque se afloje un tornillo, se derrumbe el edificio, de ahí la urgencia de que surjan liderazgos en todas las zonas del equipo, responsabilidad que recae en los viejos del barrio: Navas, Giancarlo, Azofeifa, Barrantes y Saborío.
¡Griten muchachos, griten!

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