Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 9 Junio, 2012


Fue un inicio de ensueño.
Ni el más fanático seguidor de la Selección Nacional hubiera imaginado que con solo 16 minutos de acción, el portero salvadoreño, Benjí Villalobos, ya tenía dos balones adentro de su jaula.
Todo se presentó demasiado fácil para los discípulos de Jorge Luis Pinto, tanto que rápido todos olvidamos un penal clarísimo que le cometió Víctor Turcios a Saborío, cuando lo bajó en el minuto 2.
El partido empezó abierto con El Salvador agresivo en ataque; tanto es así que antes del primer gol de Saborío, la visita sumaba dos tiros de esquina y un remate de tiro libre de Pacheco, que desvió Navas en acción prodigiosa.
Luego del derechazo de Alvaro, seis minutos después Michael Barrantes montó una incursión, con Saborío caído en batalla. Barrantes dudó un segundo; o la botaba para que auxiliaran a su compañero o seguía la ofensiva.
Se decidió por lo segundo y así abrió a Campbell, quien se acomodó a su antojo una de sus jugadas más gustadas, y como se lo hizo a Iker Casillas, se lo hizo también a Villalobos, con la complicidad de Turcios que desvió el balón.
El 2-0 no calmó a Pinto, que seguía gritando y girando instrucciones desde la zona de técnicos. Algo le incomodaba del trabajo de sus jugadores.
El descuento de los salvadoreños, raya de Gutiérrez tras rechazo de Navas al centro, complicó las cosas minutos antes del apagón. No se movieron los números en el resto de la primera parte y nadie en el estadio estaba seguro de lo que podía suceder en la segunda.
El partido estaba abierto y ninguna de las dos selecciones jugaba gran cosa.
Si El Salvador apretaba y arriesgaba un poquito podía tener recompensa, pero abrirse en demasía resultaba peligroso.
El premio para la visita llegó bien temprano y en una copia al carbón del gol de Saborío, Osael Romero le cruzó un remate a Navas y empató el partido.
La visita se encontró con el resultado que buscaba y Costa Rica apretado y presionado pasó a jugar a base de emociones.
Sin orden pero con entusiasmo metió al rival contra su marco y por ahí se fueron desperdiciando las oportunidades de gol. Para variar, Saborío botó dos muertos; el portero Villalobos le paró otro a Rojas y uno que anotó Oscar a pase de Salvatierra lo anuló el pésimo silbatero López, vaya usted a saber el porqué.
Costa Rica se durmió con la ventaja tempranera y paga caro ese sueño con un empate que lo mete a la clasificación contra las cuerdas.

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