Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 24 Mayo, 2012


Si para el próximo campeonato los representantes de los equipos en comunión con los empresarios dueños de las televisoras vuelven a aprobar el adefesio de torneo que acaba de terminar, con ese calendario de cierre irresponsable e ilógico que se prestó para todo tipo de especulaciones e interpretaciones y que ensució la segunda parte del torneo, al calendarizar partidos cruciales en diferentes horas; si se vuelve a aprobar una forma de jugar el torneo igual; apague y vámonos.
No pueden ser los asambleístas tan irresponsables, de manera que si asumen su cuota de responsabilidad y vuelven al sentido común, deben aprobar una forma de jugar el certamen como se hacía hace pocos años, en que a la hora del cierre era obligatorio jugar los juegos decisivos el mismo día y a la misma hora.

Y que la TV vea lo que hace.
Otro punto que me llama mucho la atención y que aún no comprendo, es cómo, con una eliminatoria al Mundial encima, con un juego inicial que puede resultar el más decisivo y determinante, pues supuestamente debemos enfrentar el 8 de junio al rival que nos va a disputar el segundo lugar del grupo, si de antemano le damos a México el primero, nos damos el lujo de jugar las semifinales y la final de campeonato de domingo a domingo.
¿Y para qué están los miércoles?
¿Cuántos días se pudo ganar Jorge Luis Pinto trabajando con el grupo completo?
¿Cuántas horas más de entrenamiento y práctica?
Si se hubiesen programado los partidos de la fase final domingo y miércoles, el técnico de Costa Rica se pudo ganar hasta 30 días, o digamos que un par de semanas con el grupo, tiempo que sí aprovechó el seleccionado salvadoreño, cuyo campeonato terminó dos semanas antes que el nuestro.
A lo externo del entorno, uno no sabe qué intereses se mueven entre bambalinas o si de previo hay acuerdos que impiden ir contra la lógica. Porque la lógica ordena y dicta en este caso específico, que la Tricolor debió tener prioridad y que resulta contraproducente majarnos la manguera entre nosotros, los bomberos del mismo Cuerpo.
Con solo programar las semifinales o solo la final con partidos entre semana, la Selección pudo tener muchísimas horas de trabajo. O a nadie se le ocurrió, lo que resultaría frustrante o algo lo impidió. Cuchillo para nuestro propio pescuezo.

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