Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 22 Mayo, 2012


Si no fuera por Jorge Hidalgo, el Pato López todavía estaría jugando con la Liga; el dirigente manudo cuando asumió la presidencia del equipo, tuvo que soportar fuertes presiones no solo de los fanáticos del club, sino de compañeros de junta directiva, que deseaban ceder ante las pretensiones de la fanaticada eriza, reacia al retiro de su ídolo.
El jerarca se plantó firme, toleró cuestionamientos, no aflojó en su determinación de que el ciclo de Wilmer López en el Alajuelense había terminado y a pesar de que el propio Pato hizo la fuercita para doblar la decisión del presidente rojinegro, el dirigente se salió con la suya, se supone que para beneficio del equipo que logró renovarse, refrescarse y al poco tiempo amarrar una seguidilla de títulos.

Escribo esta Nota desde Cleveland y no sé si a estas alturas del partido, ya la dirigencia morada tomó alguna decisión sobre la continuidad o no de Walter Centeno, que es el Pato López del Saprissa.
El tema es muy delicado porque no pasa tanto por la calidad del jugador, sino por el costo y beneficio de tomar alguna decisión.
Personalmente opino que en un campeonato de fútbol tan mediocre, donde se cuentan con los dedos de la mano y puede que sobren dedos los grandes jugadores, Centeno está para jugar más tiempo al fútbol.
Entonces el problema no pasa por si está acabado, terminado o tiene todavía cuerda.
El problema es otro.
Walter Centeno les está cortando el paso y la vida futbolística a varios jugadores de similares características a la suyas, que no arrancan en el Saprissa por la sombra del ídolo.
Ya vimos a Manfred Russell perderse prácticamente una temporada.
Ya vimos a José Luis Cordero y Mauricio Castillo tener que emigrar a otros clubes por falta de espacio.
Vemos a Luis Diego Cordero sin el rol protagónico que en la Liga, por ejemplo, tiene Luis Miguel Valle, uno de los sucesores de Wilmer. Ya está de vuelta Juan Bustos Golobio.
Puede ser entonces que para el Saprissa el costo de mantener al Paté en sus filas sea muy alto, por razones de edad y tiempo, porque el tiempo apremia y es el peor enemigo del icono, de manera que el tema pasa y reitero, no para conocer o analizar si Centeno tiene fútbol para seguir, que sí lo tiene, sino el costo y riesgo que para el Saprissa tiene el que siga, al frenarse el desarrollo de otras valiosas y jóvenes figuras del plantel.

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